Silencioso está mi blog y abandonado, no por olvido, sino por pura falta de tiempo para visitarlo y de quietud para plasmar la vida en palabras.

La capilla aún no está terminada, pero las hermanas estaban impacientes por bendecir el lugar. Hace catorce años que estamos en Toledo y hasta ahora nuestras capillas han sido espacios casi improvisados, ubicados en alguna habitación de la casa no demasiado espaciosa y sin un mobiliario adecuado. No era sitio para invitar a orar a otros, entre otras cosas, porque el sitio era demasiado reducido.
Hoy bendecimos este espacio de oración con la alegría y el deseo de que no sea sólo para nosotras, sino de que sea un espacio abierto en el que otros puedan encontrarse con Dios.
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1 comentario:
Me gusta las capillas sencillas, limpias, luminosas, preciosas... denotan que los importantes son Jesús y los que oran y celebran en ella, ayudados por ese ambiente.
Por las fotos, me parece que ese es vuestro caso; por lo que os conozco, no solo me lo parece, sé que es así.
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