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jueves, 20 de diciembre de 2012

A mi amada Paula, con gratitud

"Aunque nuestra apariencia exterior se va desmoronando,
el ser interior se va renovando de día en día" 
(2 Cor 4,16)


¿Hasta cuándo me conocerás 
en instantes perdidos,
en que se abre aún una brecha 
en el túnel oscuro
de tu memoria ausente?

Me miras, me besas.
Hay cariño en tu gesto.
Me sonríes, incluso, levemente.
Pero no es a mí a quien besas,
sino a una desconocida a la que acoges
con tu bondad natural de siempre.

Y tanto como tú recordar, 
necesito yo que me recuerdes, todavía.
A ti está ligada 
más de la mitad de mi vida,
más de la mitad de mis luchas,
más de la mitad de mis lágrimas, y de mis alegrías.
Y un mar de apoyo a fondo perdido.

Hermana mía, amiga mía, 
(casi madre mía, que alumbraste,
con dolores de parto,
mi resistencia y mi confianza),
zarandea mi corazón tu partida prematura
en esta muerte lenta, 
en esta devastación
de casi todo lo que has sido.

Y Tú, dime, por favor, Dios que nos amas,
¿la abrazas Tú en su soledad inalcanzable?
Es mi pregunta, muchas veces repetida.
Es mi súplica y mi único consuelo, al mirarla.


(18 de octubre de 2012)

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Te escucho, en silencio, 
en la penumbra de tu habitación,
mientras duermes.
Te beso, en silencio,
y te digo lo mucho que te quiero.

Querría saber dónde estás
cuando no estás con nosotras.
Querría saber cómo está Él contigo,
cómo llega a ti y a tu soledad opaca y triste,
en la que nadie entra.
Cómo te alcanza, en tu pérdida.
Cómo te abraza, si acaso sientes miedo.
Cómo te rodea y te cuida.
Cómo te toma de la mano en este tránsito
que vas recorriendo sin nosotras,
en las garras de la nada.
El tránsito que recorres sin mí,
compañera de camino, 
que siempre ibas conmigo.

Te miro, y sigo diciendo gracias
por tanto bien recibido de ti.
Te miro, y sigo diciendo gracias
por haberte conocido.


(20 de diciembre de 2012)
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martes, 21 de septiembre de 2010

Afasia PP

Anoche estuve hasta la una de la madrugada buscando "ejercicios para la afasia". Encontré un powerpoint útil y un programa informático, en versión de prueba, llamado aphasia tutor 1. Hasta hace unos meses, ha sido Lidia la que ha trabajado con Paula ejercicios parecidos a los que propone este método. Pero hace tiempo que Paula no está dispuesta a trabajarse y es preciso buscar una ayuda especializada.
Gracias a Rosa Blanca, una amiga de Paula, hemos conocido la existencia de una asociación de enfermos de afasia (http://www.afasia.org/index.html) y este año comenzaremos a asistir a sesiones individuales de ejercicios cognitivos con la esperanza de frenar el avance de la enfermedad.

El elemento más importante en el proceso de recuperación es la firme voluntad de curarse por parte del paciente. Querer curarse. Que el enfermo luche, con todas sus fuerzas, por hacer cuanto esté en su mano para vencer la enfermedad. Parece obvio, pero no lo es, porque no todos los enfermos colaboran positivamente en su proceso curativo.

El domingo me llamó la atención la noticia de Pascual Maragall y su batalla contra el Alzhéimer. Sí, sé que la afasia no es la enfermedad de Alzhéimer, pero ambas tienen, al menos en una etapa inicial, efectos parecidos. Sobre Pascual han realizado un documental titulado "Bicicleta, cuchara, manzana", en el que se ve lo absolutamente necesaria que es esta voluntad de vivir para afrontar la enfermedad, no desde la pasividad y la depresión, sino como quien lleva las riendas de su vida y va a hacer lo posible por no soltarlas.
En esta historia, la tarea de la familia es motivar al enfermo a no resignarse a su suerte. Y, aparte de los cuidados que necesita, la tarea de la familia es darle mucho cariño y tratarle con extremada paciencia, suavidad y lentitud.
Por ello, para quienes vivimos con estos enfermos, esta situación es también la ocasión para aprender la lentitud, la compasión y el valor de lo cotidiano. La ocasión para reconocer el milagro que supone poder nombrar, con total naturalidad: "bicicleta, cuchara, manzana".