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miércoles, 13 de junio de 2012

Como si

Foto: Conchi L. Cartuja de Miraflores (Burgos)

Vuelta a comenzar.
Como si acabara de ser alumbrada.
Como si mi madre acabara de romper aguas 
y me hubiera presentado en la vida así, de golpe, súbitamente, hoy.

Como si todos los rostros fueran nuevos.
Como si no conociera a nadie.
Como si no tuviera miedos ni prejuicios.
Como si todo fuera digno de confianza.

Como si fuéramos sabias, lúcidas, generativas.
Como si la vida religiosa estuviera llena de Dios.
Como si fuéramos místicas y proféticas.
Como si yo fuera todo eso.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Adviento


"Ni la tiniebla es oscura para ti"
Foto: Mi instagram
Ayer hemos empezado el ADVIENTO y un año NUEVO. Año litúrgico. Ciclo en espiral para aproximarnos al centro, como qien es subsumido por un huracán o un ciclón, pero con suavidad, y transportado hacia el corazón de uno mismo y de Dios.
La liturgia es, bajo cierto aspecto, una escuela de sabiduría. Una escuela para aprender a vivir desde Dios, y para conocer a Dios, a la que asistimos, anualmente, miles de cristianos. La Palabra es el texto base, y la oración, el momento en el que devoramos ávidamente el libro, como Jeremías, o lo saboreamos lentamente, como Ezequiel o Juan el presbítero.
En el año litúrgico "aprendemos" a Dios o, mejor, aprendemos a conocer como somos conocidos. El uso del pasivo es muy importante en la espiritualidad: somos buscadas, amadas, conocidas, llevadas, recreadas... Aprender el abandono y el consentimiento: sí, sí, sí, sí, sí...
El adviento no es tiempo de penitencia, ni de sacrificio, ni de ayunos, ni nada que se le parezca. Es tiempo para ESCUCHAR, para ALEGRARSE, para ESPERAR a quien hace nuevas todas las cosas.

martes, 9 de noviembre de 2010

Creo en la resurrección

"No es Dios de muertos sino de vivos..."

Así concluía el evangelio de Lucas del domingo pasado.

Todos los domingos confieso públicamente, entre otras cosas, la fe en la resurrección.
Creo que el ser humano es algo más que un perfecto amasijo de carne y hueso. Creo que el espíritu es algo más que la mente y el cerebro. Creo que somos algo más que materia corruptible con una fecha de caducidad impresa en ella: "Caduca a los tres años..., a los veinticinco..., a los noventa...". Creo que Dios no deja que sus hijos desaparezcan definitivamente como si nunca hubieran existido. Y creo que, aunque cada instante nuestra vida está amenazada de muerte natural, también está agraciada por una vida superabundante que es la vida de Dios en nosotros.

Cada día que pasa estamos más cerca de la muerte y cada día que pasa estamos más cerca de que Dios viva en nosotros absolutamente si vamos muriendo a lo que no es Él.

Creo en el Dios "amigo de la vida", que quiere que vivamos una vida abundante como la de Jesús: plena de sentido, de amor y compasión, de un proyecto por el que vivir y morir, de gracia y alegría, de amor, amor, amor... Una vida llena.

No entraré en la vida eterna cuando me muera. La vida eterna ha comenzado aquí y ahora. Y cada vez que venzo las batallas que libro con la muerte, cada vez estoy mucho más viva, aunque esté cada vez más vieja, cansada y deteriorada.

Foto: Conchi L. Fuente el Fresno (Ciudad Real)

Tengo bastantes más años que hace veinte años... Pero estoy más viva, porque el Dios vivo me habita, me cura, me enseña, me libera y va resucitándome de las muertes que esta vida tan frágil nos trae todos los días.

martes, 16 de marzo de 2010

Podrías convertirme

Foto: Euge L.




















Podrías convertirme
en puro acto amoroso sin palabra,
en pura llama de fuego que calienta,
en pura lluvia sin cese,
que hace fecunda la tierra,
en pura mirada enamorada
fija en el corazón del Amado.

Podrías convertirme
en un destello de tu luz inextinguible
consumido en vencer sombras
a mi paso.

Podrías convertirme en “sí”,
cincelado en el alma
a golpe de oración silenciosa
y de quehaceres escondidos,
de tiempo consumido para Ti.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Buenafuente del Sistal

Hoy estreno blog. Estreno un diario público. ¡Puf!¡Qué peligro! ¡Qué riesgo! ¡Qué "afán de notoriedad", como diría alguien conocido...! Pero acepto el riesgo de caer en el "exhibicionismo" interior si con ello surge la posibilidad de que yo abra aquí, en este tráfico de transeúntes comunicativos, un canal para que resuene la voz del Trascendente.

Escribo desde mi habitación-despacho-"estudio de sonido" de mi comunidad de Toledo. Aquí me llega el sonido de aguas de una fuente cercana situada en el centro de una rotonda sembrada de olivos. Aún tengo fresca la experiencia de un curso de ejercicios espirituales vividos en Buenafuente del Sistal del 21 al 29 de este mes, y aún me queda la placentera y consoladora sensación de que, en cierto modo, he vuelto a nacer. Es como si muchos espacios de mi alma se hubieran "formateado" recuperando, con ello, su inocencia original. "Borrón y cuenta nueva. Conchi. Ahora sí", me he dicho.

Dios me ha dado esa oportunidad nuevamente y me ha puesto delante hermanos y hermanas para ayudarme a reorientar mi mirada hacia "el Único Rostro". Y yo, por una vez, no he sido tan inconsciente como para dejarlo pasar. Esta vez he cogido el tren de la gracia. No. Esta vez me he dejado rescatar por el Héroe que galopaba en su corcel y me ha alzado en volandas para librarme de la persecución de un tropel de enemigos... ¡Vaya imágenes! Lo que quiero decir es que no es lo mismo subirse a un tren que que te suban a él...
Él "me ha subido", y yo me he dejado tomar.

Realmente, no está nada mal poder comenzar este blog con la palabra GRACIAS.
Seguramente que en días venideros seguiré hablando de mis ejercicios y de mi Rescatador, mi Goel. De momento, os regalo la imagen de una de las muchas fuentes que recrean la vista, el oído y la boca en Buenafuente del Sistal.