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jueves, 7 de octubre de 2010

Los jueves de Comillas

Toda la actividad pastoral comienza a activarse en el mes de octubre. También Comillas y sus jueves bíblicos.
En efecto, todos los jueves de mes hay, durante el curso, en la sede de Alberto Aguilera, 25 de Madrid, o bien lectio divina, o bien conferencia bíblica.
Las conferencias se denominan "Aula Schökel" y se imparten en el Aula Magna a las 8 de la tarde. Ésta es la programación:
Día 28 de octubre: Pablo, un hombre entre dos mundos (José Ramón Busto)
Día 18 de noviembre: Los símbolos del Apocalipsis (Francisco Ramírez)
Día 16 de diciembre: En la escuela de las mujeres orantes de Israel (Elisa Estévez)
Día 20 de enero: Los evangelios de la Infancia (Pablo Alonso)
Día 17 de febrero: La mujer en la teología y en la literatura del Cuarto Evangelio (Secundino Castro)
Día 17 de marzo: ¿Qué es la espiritualidad del A.T.? (Pedro Zamora)
Día 28 de abril: El viaje en el A.T. (Enrique Sanz)

(Equipo de Lectio Divina de Comillas)

El resto de los jueves, de 7.30 a 8.30, en la iglesia de Comillas-ICAI haremos la lectura orante del libro del Apocalipsis.
Comenzamos ya hoy, día 7, con Ap 1,1-20. El guión lo ha preparado el jesuita Quique Climent y hoy hará una introducción global al libro y al autor, más que centrarse exclusivamente en el texto.
El Apocalipsis es un libro difícil y algunos miembros del equipo de preparación experimentamos cierta "resistencia" a optar por él para rezar, dada la complejidad de su forma y su mensaje. Pero nos hemos tirado de cabeza a la piscina y esperamos que el Espíritu Santo nos saque a puerto de luz e ilumine las horas de oración en torno a esta Palabra de esperanza para tiempos recios.
Os dejo aquí el guión para la oración con el deseo de que sirva tanto a grupos como a personas individuales en su aproximación al Apocalipsis.

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Apocalipsis de Juan (1, 1-2O)

[1]Revelación que Dios confió a Jesucristo para que mostrase a sus siervos lo que va a suceder pronto; y él la manifestó enviando su ángel a su siervo Juan, [2]el cual atestigua que cuanto vio es palabra de Dios y testimonio de Jesucristo. [3]Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y observen lo escrito en ella. Pues su plazo está próximo.

Mensaje a las siete Iglesias
[4]De Juan a las siete Iglesias de Asia: os deseo el favor y la paz de parte del que es, y era y será, de parte de los siete espíritus que están ante su trono [5]y de parte de Jesucristo, el testigo fidedigno, el primogénito de los muertos, el Señor de los reyes del mundo. Al que nos ama y nos libró con su sangre de nuestros pecados, [6]e hizo de nosotros un reino, sacerdotes de su Padre Dios, a él la gloria y el poder por los siglos [de los siglos] amén.
[7]Mira que llega entre nubes:
todos los ojos lo verán,
también los que lo atravesaron;
y todas las razas del mundo
se darán golpes de pecho por él.
Así es, amén.
[8]Yo soy el alfa y la omega,
dice el Señor Dios, el que es, y
era y será, el Todopoderoso.

Visión de Jesucristo
[9]Yo Juan, hermano vuestro, compañero vuestro en la pena y el reinado y la paciencia por Jesús, me encontraba en la isla de Patmos a causa de la Palabra de Dios y el testimonio de Jesús. [10]Un domingo, se apoderó de mí el Espíritu, escuché detrás de mí una voz potente, como de trompeta, [11]que decía: Lo que ves escríbelo en un libro y envíalo a las siete Iglesias: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea. [12]Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba y al volverme vi siete lámparas de oro [13]y en medio de las lámparas una figura humana, vestida de túnica talar, el pecho ceñido de un cinturón de oro; [14]cabeza y cabello blancos como la lana blanca o como nieve, los ojos como llama de fuego, [15]los pies como de bronce bruñido y acrisolado, la voz como el estruendo de aguas torrenciales. [16]En la diestra sujetaba siete estrellas, de su boca salía una espada afilada de doble filo; su aspecto como el sol brillando con toda su fuerza.

[17]Nada más verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniéndome encima su diestra, me dijo: No temas. Yo soy el primero y el último, [18]el que vive; estuve muerto y ahora ves que estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y el Abismo. [19]Escribe lo que viste: lo de ahora y lo que sucederá después. [20]Éste es el símbolo de las siete estrellas que viste en mi diestra y de las siete lámparas de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete Iglesias, las siete lámparas son las siete Iglesias.

CUANDO LEAS

- “Apokalypsis”: transcripción de un término griego que significa revelación, manifestación. Los Apocalipsis tuvieron una gran difusión en ambiente judío (incluso entre los esenios de Qumram), durante los dos siglos anteriores a Cristo. Se caracteriza por llevar el pasado a un desenlace inminente (perturbación cósmica) al que sigue el futuro dichoso definitivo. Símbolos, imágenes, números que anuncian, manifiestan y revelan la intención del autor, el mensaje que el autor sabe que debe transmitir de parte de Dios.
- Fecha: Durante el reinado de Domiciano (hacia el 95). Algunas partes pueden ser anteriores, quizás del tiempo de Nerón (antes del año 70).
- Autor: El autor del texto se llama así mismo Juan (1,9), desterrado en la Isla de Patmos por su fe en Jesucristo. El autor parece de origen judío, mediano conocedor del griego y muy versado en el A.T. (profecías) y experto en el manejo del género apocalíptico. Una tradición, representada por San Justino (finales s. II) identifica a nuestro autor con Juan evangelista.

Hay otras interpretaciones que señalan las diferencias de lenguaje, estilo y algunos puntos teológicos.
- Finalidad: El texto es un escrito demandado por la situación, pretende prevenir y, a la vez, animar la moral de los cristianos que ven la terrible persecución que ha diezmado a la Iglesia. Escribe a las iglesias de Asia Menor. Anima al cumplimiento de la voluntad de Dios en estos tiempos de oscuridad. Se alude a los grandes temas proféticos tradicionales: Dios vendrá a liberar a su pueblo.
- Juan se presenta a las Iglesias expresando su relación hacia Jesús. Juan, hermano y compañero de tribulación de los cristianos se encuentra en Patmos por causa de la Palabra de Dios y el testimonio de Jesús (1,9). Juan desea comunicar su mensaje de hermano a hermano ya que comparten el mismo destino: la relación con Jesús. De la unión con el Señor Jesús vendrá la fuerza para resistir y la participación plena en el Reino. Afirma solemnemente, atestigua, que su escrito es palabra de Dios, profecía y testimonio de Jesucristo. Todo viene de Jesús.
- La visión: un domingo (día del Señor), se apoderó de mi el Espíritu (1,10) y se le ordena comunicar lo que ve a las siete Iglesias..
- Jesucristo en medio de su Iglesia (1,9 - 3,22). En otro textos apocalípticos el anunciador es un ángel, aquí el mediador es Jesucristo, testigo fidedigno (1,5; 3,14). El ambiente es de lectura litúrgica. La primera figura vista por Juan es Jesucristo en medio de los siete candelabros. Jesucristo Poder y Majestad por el aspecto que Juan describe (1,12-16), Los siete candelabros de oro crean el ámbito de los sagrado (Ex 25,31: 1 Re 7,49) y presentan al que aparece en medio de ellos como el Señor.
- La figura del Hijo del Hombre (1,12-16): Semejante al Hijo del Hombre (Dan 7,13-14) subiendo en una nube a recibir la investidura del Anciano. Todos los detalles revelan una fuerza extraordinaria y una gran dignidad: ojos-llamas de fuego, pies-metal precioso, la voz, la mano derecha… Dignidad, majestad, fuerza, poder, sabiduría de juez… Juan cae como muerto… y Jesús posa la mano sobre él: “No temas” (1,17).
- Autopresentación de Jesús (1,17-20): “Primero y último”… Totalidad. Rasgos que en AT son propios de la manifestación de Dios. Equiparación de Jesús con Dios y también Jesús es definido por la Vida y por el poder sobre la vida. Todo queda orientado hacia la vida. El Resucitado tiene las llaves del Abismo y de la muerte…
- Los candelabros de oro están de forma permanente en el Templo ante la Majestad de Dios. Son las siete Iglesias continuamente orientadas hacia Cristo y, a la vez, son luz que guía a los hombres hacia el Señor (cf. Mt,14-16), Los ángeles muestran la vinculación estrecha entre las comunidades con el Señor, como estrellas en manos de Jesús.

CUANDO MEDITES

Releer despacio el texto. Dejarse impresionar por la experiencia de fidelidad al seguimiento de Jesús del Vidente. En la experiencia personal y en la experiencia de la Iglesia Jesús puede aparecer, con frecuencia ausente y débil… aquí aparece como el Señor de la vida, capaz de vivificar nuestra existencia más allá de las pruebas y de las oscuridades

CUANDO ORES

- Dejar que surjan sentimientos de alabanza ante el Misterio que se nos desvela.
- Acción de gracias porque Jesús posa la mano sobre nosotros. Escuchar una vez más: “No temas”
- Adoración al Cristo presente en la Iglesia y petición de ayuda para ser luz que guía a los hombres hacia el Señor (cf. Mt,14-16)
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Muy recomendable: Klemens Stock, “La última palabra es de Dios. El Apocalipsis como Buena Noticia”, San Pablo, 2005


(Quique Climent, Equipo de Lectio Divina de la U.P.Comillas)

martes, 18 de mayo de 2010

Variaciones sobre el Cantar de los Cantares

El otro día vi anunciado en Vida Nueva el nuevo libro de Dolores Aleixandre, La hendidura de la roca. Variaciones sobre el Cantar de los Cantares, publicado en PPC.
Me he ido a buscar algo más sobre el libro y he encontrado una entrevista reciente a Dolores que me ha resultado interesante, amén de simpática, como todo lo suyo.
La reproduzco a continuación:



ENTREVISTA A DOLORES ALEIXANDRE

1. Aunque muchos la conocen ¿Quién es Dolores Aleixandre? Preséntese, por favor.
Jubilada feliz. Encajando el envejecer con cierto garbo (de momento). Convencida de la fuerza de la Palabra y de la bondad última de las personas. Adicta a la Biblia y a contársela a otros. Agradecida a la vida, al cariño de tantos amigos y al sentido del humor. Aficionada al cine, a la música polifónica y a Gomaespuma. Lectora desordenada y escritora de vuelo corto. Tratando de callarme más, rezar más y vivir más atenta al latido del corazón de Dios en el corazón del mundo.


2. ¿Puede contarnos como sintió la llamada a la vida religiosa?
A los 15 años dando una tarde un paseo en bicicleta, vi una iglesia románica, dejé la bici en la puerta y entré por curiosidad a ver la iglesia. Estaba vacía y oscura, sólo con la pequeña lamparilla junto al sagrario. Me senté y estuve allí mucho rato. Era la primera vez que tomaba conciencia de la presencia viva de Jesús. Cuando leí después en el evangelio la llamada a los primeros discípulos: “Fueron, vieron y se quedaron con él aquel día. Eran las cuatro de la tarde”, empecé a desear vivir un tipo de vida que me hiciera posible lo de “quedarme con él”. Me pareció que las monjas de mi colegio (Sagrado Corazón) eran mujeres muy felices y decidí apuntarme a lo suyo. Y ahí sigo, encantada, después de un montón de años.

3. ¿Qué labor pastoral esta realizando en estos momentos?
En estos momentos doy Ejercicios y retiros, acompaño en su caminar cristiano a algunas personas y grupos y enseño a leer y escribir a algunas mujeres inmigrantes. En los ratos libres, escribo: textos breves en Alandar, Vida Nueva o El Ciervo; un poco más largos en Catequistas, Sal Terrae o Misión Joven. Más o menos cada dos años, un libro.

4. Sus libros son muy leídos pues nos acercan a la Buena Nueva. ¿Cree que los cristianos conocemos suficientemente la Biblia?
Dice un biblista latinoamericano, Carlos Mester, que Dios ha escrito un libro que es la vida y le ha puesto unas notas que son la Biblia. Creo a que mucha gente que lee bien “el libro de la vida” le ayudaría mucho en esa lectura conocer más esas “notas” con las que la Biblia ilumina nuestra vida.

5. ¿Qué lugar piensa que debe ocupar la oración en la vida del cristiano?
Para ponernos a orar no necesitamos darle muchas vueltas ni emplear muchos razonamientos: si Jesús oraba, ¿cómo no vamos a hacerlo los que intentamos vivir como él? En cuanto nos acercamos al Evangelio le vemos buscando, en medio de su vida ajetreada, tiempos y espacios para encontrarse con su Padre. Lo que sí necesitamos es determinación determinada de buscar esos tiempos y si no fuera porque estoy convencida de que es el Señor quien nos atrae al encuentro con él, diría: “la oración, para quien se la trabaja”.

6. Sabiendo que puede citar muchos, ¿con que pasaje de la vida de Jesus se queda?
¡No me resulta fácil la elección! Quizá el momento en que expresa a sus discípulos el deseo profundo que lo habitaba: “Cuánto he deseado comer esta Pascua con vosotros…” porque pienso que la vida cristiana no es más que el intento de respuesta a ese deseo suyo de comunión y trabajar por hacer del mundo una mesa abierta, en la que todos podamos compartir el pan y la palabra.

7. ¿Qué retos piensa bajo su punto de vista que debe afrontar la iglesia en el presente y también en el futuro?
Más centramiento en la persona de Jesús, más decisión de trabajar junto con otros, también no creyentes, en los grandes temas que tocan la supervivencia de la humanidad: el empobrecimiento de tantos y el hambre, la injusticia en la distribución de recursos, el cuidado de la tierra, la paz…
Retos para los que gobiernan la Iglesia y nos representan: escribir menos documentos y centrarse más en el Evangelio. Creerse con la misma intensidad lo de: “No llaméis a nadie padre…”, que lo de “Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”. Subrayar menos el papel y la importancia del clero y más la de los fieles de a pie. Recordar que más de la mitad de los miembros de la comunidad cristiana somos mujeres y que si un cuerpo prescinde de la mitad de sus células, se atrofia sin remedio. Y algo más: una vez que ha quedado clara su postura, que es la de todos, sobre el aborto y el divorcio, no seguir hablando de esos temas como si fueran centrales, porque lo importante es comunicar la Buena Noticia que se nos ha regalado.

8. ¿Cómo ve a los jóvenes actualmente?
Veo a los jóvenes más sinceros que antes pero muy huérfanos de referentes y eso no culpa suya sino de la sociedad que les hemos preparado los adultos.

9. ¿Qué libro escrito por usted nos recomendaría? ¿Por qué?
El último que he escrito: La hendidura de la roca. Variaciones sobre el Cantar de los Cantares (PPC). Quizá porque el Cantar ha estado durante más de un año alimentando mi oración y el libro ha salido muy conectado con el corazón.


(De la web: www.cooperadores-bilbao.com)

miércoles, 5 de mayo de 2010

Mi sueño posible

Biblioteca. 9:45 de una mañana desapacible.

Ha vuelto el frío gélido de invierno y un viento violento vapulea los árboles del campo de la universidad, a su antojo. Sobre la mesa, el ordenador, la Biblia abierta, y mis lapiceros de colores.
Anoche fue el último encuentro bíblico en San Bonifacio. Este año he tenido que cerrar antes de lo habitual los cursos que animo en tres parroquias de Madrid y Toledo porque necesito el mes de mayo más libre. A finales de mes tendré otro curso bíblico de cinco días con unas monjas de clausura y he de programarlo con tiempo. Serán muchas las horas de trabajo. Además, yo misma estoy cursando unas asignaturas de reciclaje en Comillas y necesito días de dedicación al estudio. El tiempo corre como un caballo desbocado y otro año más he perdido la oportunidad de aprender cómo frenarlo y procurar que avance con un trote ligero y gracioso, sin la estampida de siempre. A este paso, alcanzaré la vejez mucho antes de lo previsto… De hecho, siento como si este año hubiera envejecido, de golpe, unos cuantos. Lo que no estaría mal, si a las ojeras y al cuerpo quebrantado les acompañara un poco más de sabiduría. Me temo que no es el caso.

Pero este envejecimiento prematuro, fruto de una vida demasiado afanada, se ve compensado por la alegría que produce en mí el interés que cientos de personas que he podido conocer en los últimos años muestran por la Palabra de Dios. En algunos casos, es más que interés: es búsqueda sincera y deseante de un camino espiritual iluminado por la Biblia.
Muchas de estas personas son ya como de mi familia. Llevamos años buscando juntos a Dios en la Palabra. Ellos me sostienen y me inspiran en mi propia búsqueda. Y mi sueño es que en cada comunidad cristiana y en cada parroquia de cada diócesis haya una escuela bíblica que sea lugar de estudio y oración con la Palabra.

¿Será éste un sueño imposible?


miércoles, 10 de marzo de 2010

Autoevaluación

¿Qué tal andamos de profetas?
La pregunta no se refiere, en esta ocasión, a si andamos surtidos o desprovistos de "profetas" en la Iglesia, sino a si conocemos, si quiera someramente, los libros proféticos de nuestra Biblia.
El otro día puse un ejercicio de reconocimiento de textos, en uno de los grupos bíblicos. Los textos que elegí, sin ser obvios, eran representativos, conocidos, emblemáticos, no marginales. Eran once textos. Cada cual se autoevaluó y al final no me quedó claro si todos aprobaron con nota o qué. Os propongo el mismo ejercicio y que cada cual vea qué tal anda de profetas (¡ah!, ¡y prohibido buscar en google! Se trata de una autoevaluación no de un autoengaño...).

Texto 1

1 Y me dijo: «Hijo de hombre, come lo que se te ofrece; come este rollo y ve luego a hablar a la casa de Israel.»
2 Yo abrí mi boca y él me hizo comer el rollo, 3 y me dijo: «Hijo de hombre, aliméntate y sáciate de este rollo que yo te doy.» Lo comí y fue en mi boca dulce como la miel.
10 Luego me dijo: «Hijo de hombre, todas las palabras que yo te dirija, guárdalas en tu corazón y escúchalas atentamente, 11 y luego, anda, ve donde los deportados, donde los hijos de tu pueblo; les hablarás y les dirás: "Así dice el Señor Yahveh", escuchen o no escuchen.»

Texto 2

1 «Sucederá después de esto
que yo derramaré mi Espíritu en toda carne.
Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán,
vuestros ancianos soñarán sueños,
y vuestros jóvenes verán visiones.
2 Hasta en los siervos y las siervas
derramaré mi Espíritu en aquellos días.

Texto 3

1 Mas tú, Belén Efratá,
aunque eres la menor entre las familias de Judá,
de ti me ha de salir
aquel que ha de dominar en Israel,
y cuyos orígenes son de antigüedad,
desde los días de antaño.

Texto 4

1 Yahveh me dijo: «Ve otra vez, ama a una mujer que ama a otro y comete adulterio, como ama Yahveh a los hijos de Israel, mientras ellos se vuelven a otros dioses y gustan de las tortas de uva.»

Texto 5

1 Escuchad esta palabra, vacas de Basán,
que estáis en la montaña de Samaria,
que oprimís a los débiles,
que maltratáis a los pobres,
que decís a vuestros maridos: «¡Traed, y bebamos!»
2 El Señor Yahveh ha jurado pro su santidad:
He aquí que vienen días sobre vosotras
en que se os izará con ganchos,
y, hasta las últimas, con anzuelos de pescar.

Texto 6

16b Tranquilo espero el día de la angustia,
que va a subir sobre el pueblo que nos asalta.
17 (Pues la higuera no volverá a echar brotes,
ni habrá que recoger en las viñas.
Fallará la cosecha del olivo,
los campos no darán alimento,
faltará el ganado menor en el aprisco,
no habrá ganado mayor en los establos.)
18 ¡Mas yo en Yahveh exultaré,
jubilaré en el Dios de mi salvación!
19 Yahveh mi señor es mi fuerza,
él me da pies como los de ciervas,
y por las alturas me hace caminar.

Texto 7

16 Aquel día se dirá a Jerusalén:
¡No tengas miedo, Sión,
no desmayen tus manos!
17 Yahveh tu Dios está en medio de ti,
¡un poderoso salvador!
El exulta de gozo por ti,
te renueva por su amor;
danza por ti con gritos de júbilo,
18 como en los días de fiesta.

Texto 8

1 Voy a cantar a mi amigo
la canción de su amor por su viña.
Una viña tenía mi amigo
en un fértil otero.

Texto 9

31 He aquí que días vienen - oráculo de Yahveh - en que yo pactaré con la casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva alianza; 32 no como la alianza que pacté con sus padres, cuando les tomé de la mano para sacarles de Egipto; que ellos rompieron mi alianza, y yo hice estrago en ellos - oráculo de Yahveh -.
33 Sino que esta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel, después de aquellos días - oráculo de Yahveh -: pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
34 Ya no tendrán que adoctrinar más el uno a su prójimo y el otro a su hermano, diciendo: «Conoced a Yahveh», pues todos ellos me conocerán del más chico al más grande - - oráculo de Yahveh - cuando perdone su culpa, y de su pecado no vuelva a acordarme.

Texto 10

1 ¡Ay de la ciudad sanguinaria, mentira toda ella,
llena de rapiña,
de incesante pillaje!
2 ¡Chasquido de látigos,
estrépito de ruedas!
¡Caballos que galopan,
carros que saltan,
3 caballería que avanza,
llamear de espadas,
centellear de lanzas...
multitud de heridos,
montones de muertos,
cadáveres sin fin,
cadáveres en los que se tropieza!
4 Es por las muchas prostituciones de la prostituta,
bella de gracia y maestra en sortilegios,
que vendía a las naciones con sus prostituciones
y a los pueblos con sus sortilegios.

Texto 11

9 ¡Exulta sin freno, hija de Sión,
grita de alegría, hija de Jerusalén!
He aquí que viene a ti tu rey:
justo él y victorioso,
humilde y montado en un asno,
en un pollino, cría de asna.

martes, 23 de febrero de 2010

El escándalo de siempre

Vamos avanzando en nuestro Curso Bíblico anual, que este año gira en torno a los personajes bíblicos y el hilo conductor de sus historias y de la revelación del Rostro de Dios en ellos.
Son historias apasionantes, bellas, escandalosas, escalofriantes, "demasiado" humanas, "demasiado" divinas, demasiado arcaicas, demasiado violentas...; en ocasiones difíciles de comprender, y otras veces, absolutamente cercanas a nuestras historias. Igual de cotidianas, de prosaicas, de mezquinas... y de agraciadas.
A veces, algún o alguna participante de los grupos se queja: "¡Esto no hay quien lo digiera! ¿Cómo se puede considerar esto Palabra de Dios?"
Ayer, sin ir más lejos, en Madrid, al hilo de la lectura de 1 Re 1-11, con tanta matanza despiadada de los opositores de Salomón, alguien manifestó el escándalo de siempre. Hace semanas la queja vino de un grupo de Toledo. "¡Qué libros más feos, éstos de Josué y Jueces! ¡Cuánta guerra, cuánta sangre, cuánta matanza cruel! ¡Qué salvaje, Sansón!... etc, etc".

Pues sí, realmente en muchísimos relatos bíblicos veterotestamentarios brillan por su ausencia los derechos humanos y la caridad evangélica. Muchos nos escandalizan e incluso nos horrorizan. A veces a una se le ocurre que, en nuestras biblias, debería constar como encabezado de muchos textos el siguiente epígrafe: "El siguiente capítulo contiene palabras e imágenes que pueden herir gravemente su sensibilidad". Nos gustaría que la Biblia fuera edificante, dulce, pacífica...


Sin embargo, no le podemos pedir peras al olmo. La historia es la que es. Y Dios no podía irrumpir en nuestra historia "a saco" y enseñarnos a todos, por las bravas, el camino del amor evangélico. Poco a poco lo fue haciendo (lo va haciendo), metiéndose por los resquicios de nuestros corazones endurecidos, rompiendo brecha en las murallas de nuestra inhumanidad para dar a su pueblo un corazón nuevo. Y lo hizo (lo hace) ya del todo en su Hijo Jesús. En Él nos muestra su Rostro. En Él nos muestra su Amor. En Jesús nos enseña definitivamente cómo es Él. "A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado" (Jn 1,18).

Cuando leo, estudio y rezo el Antiguo Testamento, busco en él las huellas del Dios de Jesús. "Tarea inútil", dirán algunos. El marcionismo no era una herejía del s. II. Es una herejía también actual y casi diría que "razonable". Hace unas semanas, mientras viajaba de Madrid a Toledo, me topé por casualidad con la emisora Radio María. El obispo José Ignacio Munilla, en su explicación del Catecismo, había hecho alusión al episodio de Elías en el monte Carmelo (1 Re 18). No oí esa explicación, pero sí la réplica de una oyente: "¿Cómo es posible, padre, que justifiquemos la matanza del Carmelo diciendo que Elías estaba defendiendo la fe en el auténtico Dios? ¿Cómo es posible que Dios quisiera eso o que un profeta suyo actúe así en nombre de Dios? Me gustaría que me diera una explicación. Hay episodios del A.T. que son escandalosos, como, por ejemplo, el paso del Mar Rojo. ¿Cómo es posible que Dios matara a todos los egipcios, que sólo obedecían a un faraón loco? ¿Cómo podemos decir que Dios quiso la muerte de los primogénitos?...cómo, cómo, cómo..." Y, en esa línea iba su escándalo. El pobre José Ignacio trató de explicar que se trata de textos muy antiguos, que Jesús no había llegado aún, que así eran las costumbres crueles de la época... Pero no pudo explicar cómo se puede entender que afirmemos que aquel Dios que quiso la matanza de los niños egipcios es el Dios de Jesús, el "verdadero" Dios.

A mí se me ocurre pensar que el pueblo de la Biblia busca a tientas y a ciegas el Rostro de Dios. A veces acierta y a veces manipula a Dios según sus intereses sociopolíticos y religiosos. Y, en medio de todo eso, Dios busca hacerse paso, darse a conocer en la historia. Por eso afirmamos que toda la Biblia con todas sus partes es canónica para nosotros. No porque sea "modelo" para vivir como vivió aquel pueblo, sino porque es testimonio de que Dios nos busca y es posible encontrarse con Él (1).
Por eso, lo que intento al leer y enseñar la Biblia es ponerme en camino de búsqueda del Rostro de Dios y rescatar, en el A.T., los atributos del Dios y Padre de nuestro Señor Jesús. De ahí el subtítulo de cada uno de los capítulos:
1. Abrahán y Sara: El Dios de los imposibles (Gn 18,14)
2. Isaac y Rebeca: El Dios que da anchura en el aprieto (Gn 26,22)
3. Jacob, Raquel y Lía: El Dios innombrable (Gn 32,30)
4. José: El Dios que nos asiste y nos cubre de misericordia (Gn 39,2.21.23.)
5. Moisés: El Dios que nos libera (Éx 3,8)
6. Josué: El Dios que nos da la tierra (Jos 1,2)
7. Gedeón y Sansón: El Dios que nos da la fuerza (Jue 16,28)
8. Samuel I: el Dios que enaltece a los humildes (1 Sam 2,8)
9. Rut: El Dios bajo cuyas alas te refugias (Rut 2,12)
10. David: El Dios que ve el corazón (1 Sam 16, 7)
11. Salomón: El Dios que da la sabiduría (1 Re 3,12)
12. Elías: El Dios que da la vida (1 Re 17,22)

Todavía quedan otros 12 personajes para llegar al final. Sus historias van haciéndose cada vez menos violentas. Cada vez más humanas. Pero es que Dios, o se revela en esta historia miserable o no se revela en ninguna otra.

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(1) Dei Verbum I, 2: "Quiso Dios, con su bondad y sabiduría, revelarse a sí mismo y manifestar el misterio de su voluntad... En esta revelación, Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos y trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía..."

lunes, 26 de enero de 2009

Crónica de un mes intenso y precioso

Me da la sensación de que estoy viviendo este mes como si fuera una carrera de obstáculos en la que fuera haciendo equilibrios para ir superando las vallas, demasiado próximas unas de otras, sin tropezar y estrellarme, sin detenerme, sin rendirme, y sin tirar la toalla porque en algún momento tema que el esfuerzo supera mi capacidad. ¡Puffffffff! Respiro largamente, con satisfacción, ante el obstáculo final. Con certeza, el más difícil de todos para mí. Y me digo que quién me habrá mandado meterme en este berenjenal...
El caso es que el año comenzó, como siempre, comiendo las uvas con mi madre y, este año, también con mi hermano. Algún que otro "buen cristiano" me ha dicho que esa tradición tan pagana es una superstición. ¡Qué tontería! ¡Todo se puede cristianizar! Y, en esta ocasión, yo rezé al tomar cada una de las uvas por todos mis seres queridos y por el mundo entero. Cada uva era, para mí, la petición de un don para el mundo: paz, igualdad, justicia, misericordia, fe, esperanza... ¡Y no me atraganté!
Mi padre nunca se queda. A las diez, ya está en la cama. Quizá sea el único español que, estando sano y no teniendo otra ocupación, se va a dormir como un día cualquiera, en esa noche bulliciosa de fin de año. ¡Claro que a las 12 y 5 minutos se llevó un buen susto, porque los tres festivos y solitarios noctámbulos le sobresaltamos con nuestros besos y gritos de felicitación!
Después, como siempre en los últimos años, llegaron mis sobrinas pequeñas con su buya. ¡Cuánta algarabía arman y... cómo las echaríamos de menos si no estuvieran!

El día 29 de diciembre había estado en Jaén para hacer un curso de introducción a San Pablo con las Misioneras de acción parroquial. Y, desde mi pueblo, me trasladé a Toledo y luego a Madrid para hacer la segunda tanda del mismo curso a otro grupo de la misma Congregación. Unas hermanas con las que nó sólo he disfrutado mucho saboreando la Palabra en San Pablo, sino admirando su sencillez, cercanía, y detalles de fraternidad. Tienen una bella misión: evangelizar en las parroquias preferentemente de ambiente rural. Ir a los lugares adonde no va nadie. En esa línea he querido yo moverme este año, en parte.
Terminada la Navidad, comenzaron las actividades ordinarias, y alguna que otra extraordinaria. En las tres parroquias en las que acompaño grupos bíblicos, vamos estudiando ahora la segunda carta a los Corintios. Como hay que reconocer que San Pablo no es, en ocasiones, nada fácil de entender, algún que otro grupo casi se ha amotinado: "¡Vamos a saltarnos la 2 Corintios!"... Pero, superada la tentación de ignorar algún libro difícil, seguimos adelante con constancia, interés, e incluso, entusiasmo para terminar de aproximarnos al Cristo de Pablo a través de todos sus escritos.
También la CONFER de Toledo ha querido tener, este año, su curso de formación sobre Pablo y su evangelio. Y yo tuve la gracia de animar ese encuentro el día 17. "Con temor y temblor" acepto estas propuestas. Al ir, no es que vaya "llorando", como dice el salmo, pero un poco trémula sí. Y al volver, siempre vuelvo cantando, porque no hay nada con lo que disfrute más que hablando de la Palabra de Dios, sea cual sea el libro del que tenga que hablar.

En el intermedio de estas cosas, me tomé cuatro días para asistir a los ejercicios espirituales de Familia Paulina que animaba Elena Bosetti, hjbp, como dije abajo. Una aproximación hermosa a la experiencia religiosa de Pablo, modelo de discípulo y apóstol.

Mientras tanto, y a lo largo del mes, estábamos preparando una celebración importante. Como Familia Paulina, la Eucaristía televisada del día 25. Y, como Congregación, la entrada de una joven para abrazar la vida religiosa en nuestra familia: Lidia, una de mis compañeras de fatiga y apostolado del último año.

Ayer fue la fiesta. Por la mañana, tuvimos una Eucaristía preciosa en Toledo, presidida por el vicario parroquial, Gustavo Adolfo Conde. El coro había preparado los cantos con esmero, atendiendo a la petición de algún canto favorito de Lidia ("Ven del Líbano"). Gustavo se había preparado la homilía en clave vocacional, porque las lecturas nos acompañaron plenamente (la conversión de San Pablo y la llamada de los primeros discípulos), y Lidia habló a la asamblea de su vocación y de la vida consagrada como "una vida hermosa". Su familia ha estado aquí tres días, y el llanto reiterado de sus padres me recordó el llanto de los míos cada vez que me acompañaban en cada paso que iba dando: entrada al noviciado, primera profesión y profesión perpetua.
Es sabido de todos (y muchos lo ponderan, cual profetas de calamidades anunciando el ocaso inevitable de la vida religiosa) que "no hay vocaciones". Yo estoy convencida de que sí las hay. De que Dios llama hoy, como siempre ha llamado, para una vida de especial consagración. Luego está la libertad humana para elegir escuchar o elegir "pasar" del tema. Podemos poner miles de excusas para no escuchar: "las monjas de hoy día están muy secularizadas...", "los conventos parecen geriátricos...", "son anticuadas y no saben de la vida...", "no son felices; parece que están amargadas...", "no viven todo lo sántamente que debieran..." etc, etc. Pero nada de esto es una excusa para desoír la voz de Dios que llama a cada persona para hacer SU historia, no la de las demás.
Cuando comencé en la vida religiosa, tenía 17 años. Conmigo entró otra joven que se fue al año siguiente. Fue triste y preocupante para las hermanas, porque ya había comenzado la "crisis vocacional" hacía unos años. Alguna se atrevió a preguntarme: "Y tú, ¿qué?" Y yo respondí: "¿A qué te refieres? Nada de lo que pase fuera de mí podrá hacer que me aparte de mi vocación. Así es yo, nada; ¡yo, adelante!". ¿Presuntuoso? ¿Una falsa seguridad? Sé que Dios me perseguiría hasta el fin del mundo, si lo dejara. Sé que no puedo ser otra cosa que la que soy. Al menos, es lo que sé desde que tenía 15 años.

Lidia ha sido valiente. Dice que no le asusta la ancianidad de las hermanas ni la soledad generacional. Sólo le asusta que no respondamos a lo que la gente necesita. Sólo eso. Que el carisma se quede anclado en el pasado, en formas que ya no le dicen nada a nadie. Ni siquiera a quien las vive...
El viernes por la tarde, con sus padres, fuimos a Radio María para dejar grabado el programa del próximo miércoles, a las 5, sobre Antiguo Testamento. Estoy explicando el libro del Éxodo y, ¡"casualidad" también!, tocaba la vocación de Moisés. Aproveché para pedirle a Lidia que diera testimonio de su vocación. Ella no quedó muy contenta. Se lo pedí de sopetón y no pudo prepararse. Su experiencia también me recuerda la mía: la insistente persecución de Dios hasta que te vence y terminas diciéndole: ¡Hinnenî! ¡Aquí estoy! ¡Haz lo que quieras!
Hoy, más tranquila, me dispongo a saltar la última valla de mi carrera de enero: la animación de los ejercicios espirituales que comenzarán mañana para un grupo de la Familia Paulina. Es mi segundo curso como animadora. ¡Ahora sí que tiemblo! Pero, hasta ahora, tengo la experiencia de que el Espíritu Santo lleva las cosas y de que, si respondo mínimamente, Él lo hace todo muy bien.
Así sea.
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lunes, 27 de octubre de 2008

San Pablo, espíritu y misión

Semana Bíblica en Barcelona (15 a 23 de noviembre de 2008)


Tanto Rosa Jané como Quique Fernández, organizadores, me han mandado el cartel definitivo de la Semana Bíblica que tendrá lugar en Barcelona el mes próximo. El tema, como no podía ser de otra manera, es San Pablo.
La Familia Paulina ha sido invitada, no sólo a participar sino a colaborar directamente. Así es que un hermano paulino, José Ignacio Pedregosa (Pepe para los amigos) y yo seremos los encargados de abrir la semana.
Para quienes sois de Barcelona, o estáis allí, os informo del lugar, días, horarios, temas y ponentes. ¡Aprovechad la oportunidad! Tiene muy buena pinta. ¡Ojalá se hiciera algo así en todos los pueblos y ciudades!


YYYYYYYYYYYYYYYY



Lugar: El sábado, en la librería Paulinas, Ronda Sant Pere 17-19; el resto de los días, en la Parroquia Mare de Déu de la Medalla Miraculosa, Consell de Cent, 110-118.


Sábado, 15 de noviembre:
18:00 h. Charla: "San Pablo al encuentro de los otros", Conchi López, pddm (en la librería Paulinas)

Domingo, 16 de noviembre:
11:00 h. Charla: "San Pablo comunicador del evangelio", Pepe Pedregosa, ssp
A continuación, para quien lo desee, misa familiar: 13:00h

Lunes, 17 de noviembre:
18:30 h. Seminario: "San Pablo responde hoy" I, Justino Martínez, comboniano y biblista
20:30 h. Lectio divina: "Pablo y el conocimiento del Resucitado", Ignasi Ricart, claretiano y biblista

Martes, 18 de noviembre:
18:30 h. Seminario: "San Pablo responde hoy" II, Javier Velasco, laico y biblista
20:30 h. Conferencia: "Pablo entre judíos y gentiles", Jordi Sánchez Bosch, sacerdote diocesano y biblista

Miércoles, 19 de noviembre:
18:30 h. Seminario: "San Pablo responde hoy" III, Justino Martínez, comboniano y biblista
20:30 h. Película documental: "Pablo, de Tarso al mundo"

Jueves, 20 de noviembre:
18:30 h. Seminario: "San Pablo responde hoy" IV, Javier Velasco, laico y biblista
20:30 h. Presentación audiovisual: "La ruta de San Pablo", Enric Rivas, vicario parroquial
Viernes, 21 de noviembre:
"En mi debilidad, te haces fuerte en mí"
18:00 h. Dinámica para adolescentes
20:00 h. Dinámica para jóvenes
Rosa M. Jané y Quique Fernández, animadores bíblicos

Sábado, 22 de noviembre:
18:00 h. Actividad infantil
"Si no tengo amor, no soy nada"
Equipo de catequistas de la Parroquia de la Mare de Déu de la Medalla Miraculosa

Domingo, 23 de noviembre:
19:00 h. MISA DE CLAUSURA
20:00 h. Concierto-presentación del CD "Saulo vive hoy", Rogelio Cabado, cantautor


Esta iniciativa, tan laboriosamente pensada y programada, se debe a:

- La Escuela de Animación Bíblica
- La Parroquia de la Mare de Déu (Grupo Bíblico y misionero Cinco panes y dos peces)
- La Familia Paulina (Librería Paulinas)



¡Pues muchas gracias a los responsables! Deseamos que sea todo un éxito.


jueves, 23 de octubre de 2008

En marcha...

A medida que pasan los días, el curso se va perfilando más claramente. Dedicarse a la pastoral es, en ocasiones, un poco caótico, o con un orden inestable sometido a todo tipo de imprevistos. En mi semana, hay un marco general más o menos inalterable:
Lunes, una vez al mes, lectio divina en Madrid.
Miércoles, clase en Madrid y, una vez cada quince días, programa en Radio María.
Jueves, clase en Toledo.
Viernes, cuatro horas de guitarra en Toledo.
Sábado y domingo, salidas apostólicas, retiros y/o tareas domésticas comunes.

A eso se añade la atención a la web y a los blogs, la elaboración de material pastoral para encuentros, y la animación de cursos, charlas, retiros y ejercicios espirituales ocasionales.
En mi horizonte inmediato se encuentra la animación de unas jornadas bíblicas en Segovia y la participación en la semana bíblica de Barcelona, para noviembre. En diciembre-enero, la animación de la formación permanente de unas religiosas misioneras, y nuestro encuentro formativo del puente de la Inmaculada. En febrero, la animación de un curso de ejercicios espirituales como Familia Paulina (el segundo curso de mi vida...). En abril, la participación en la formación permanente de unos religiosos de enseñanza.
Por otra parte están los pequeños servicios específicos que mi congregación requiere de mí.
Y luego, peticiones ocasionales que no suelo desoír...

Todo ello, de la mano del Espíritu, sin el que no podría hacer nada, y sin el que todas estas tareas serían absurdas, vacías y sin pizca de sal y de gracia. Pero Él existe y me acompaña. Me lo demuestra una y mil veces. También, cómo no, cuento con el apoyo y la compañía de mi comunidad, desde la que me siento enviada y a la que da gusto volver al concluir el trabajo.

En este curso, casi todas estas tareas giran en torno a un nombre: San Pablo y su evangelio.
El blog que inicié (con el asesoramiento y ayuda técnica de Lidia) hace unos días, va adquiriendo también su fisonomía propia. Su contenido está estructurado en siete apartados, con un índice a la derecha, para facilitar el acceso a los mismos:
1. Curso bíblico
2. Lectio divina
3. Catequesis de Benedicto XVI
4. Artículos bíblicos
5. Retiros y ejercicios espirituales
6. San Pablo en la pintura
7. San Pablo en el cine


En la sección del curso bíblico he comenzado a publicar el material que voy elaborando para los cursos que imparto en Madrid y Toledo durante todo el año. Pretendo que sea un material que afecte a la cabeza y al corazón, que ayude a estudiar y también a reflexionar y orar. Por ello su contenido tiene también siete (¡cómo no, siete!) apartados:
1. Oración para disponer el corazón
2. Conociendo a Pablo (Presentación del tema)
3. Textos bíblicos
4. Sugerencias para el trabajo de grupos
5. Sugerencias para el trabajo personal
6. La Palabra se hace oración - Sugerencias para la oración personal y grupal
7. Para preparar el próximo encuentro

Alguna amiga me ha dicho: -¿Cómo se te ocurre publicar ese material así, tan gratuita e irresponsablemente? ¿Y si el día de mañana quieres hacer un libro con él?

Sí, el día de mañana espero escribir algún libro de contenido bíblico-pastoral. Pero ahora mi blog de San Pablo es como un ensayo de libro que os doy a leer, por si os sirve, y para que me aportéis ideas, sugerencias y correcciones.
El curso está en marcha. Todos los cristianos nos hemos puesto este año a leer un poquitín más la Biblia (animados, tal vez, por el Sínodo), y a conocer a San Pablo. Todos los medios son pocos. Y cuanto más sencillos, mejor.

miércoles, 15 de octubre de 2008

"Id y anunciad lo que habéis visto y oído"

Ya sé que han pasado algunos días desde la clausura de nuestro curso en Benalúa de las Villas y que, como dice nuestro sabio refranero popular, agua pasada no mueve molino, pero permitidme volver a ello porque, sin duda, en lo pasado también está en germen el futuro.
Conchi, creadora de este blog e infatigable compañera de camino, en diversas ocasiones me ha pedido que escribiera unas líneas y yo, como “novata insegura” que se abruma ante los encargos apresurados y “un poco flojilla” - según la que me dio a luz-, hasta ahora había hecho caso omiso a su invitación de adentrarme en este mágico mundo de los literatos y las musas, donde lo que no existía es creado; mas hoy, después del rotundo éxito y tan laureados comentarios que no cesan, me veo casi en la obligación de ser yo la que le pide un huequito en este espacio.
¡¡Qué rápido se ha pasado la semana!! Y qué penilla...
Creo que éstas no son sólo las palabras que yo le decía a Conchi, bien entrada la noche, mientras ella preparaba su equipaje, para marchar el domingo por la mañana temprano, sino el sentir de todas las asistentes al curso, aun con el fastidio de perderse la telenovela.

Es pena, sí, pero también alegría...
Pena por la vuelta a la monotonía y alegría por el soplo de aire fresco que nos ha dado respiro.
Pena por la soledad y alegría por la comunión.
Pena por las inconsolables horas oscuras y alegría por la luz que enciende la noche.
Pena por el anhelo y alegría por la esperanza derramada.
Pena por la ausencia y alegría por los encuentros venideros.
A ti, Conchi, paisana y tocaya de la discípula, te ha sabido a poco y Dios se te ha hecho más cercano y tú, Enrique, te has quedado admirado de la profundidad tan sencilla, que deja huella. Paquita, mi tía y peluquera de profesión, ansiosa lee la Sagrada Escritura entre permanente y permanente, y Juani, “la chozuela”, insiste en que no encuentra esas historias en su Biblia. Mari da gracias por “tan buena discípula y por las cinco tardes tan maravillosas” mientras José Luis, el párroco, se despide pidiendo oración. Pepi se lamenta ante la ausencia de jóvenes y Paquita no cesa de exclamar: ¡nos habéis dado vida! Toñi, ansiosa, pregunta para cuándo el regreso y Cipri quiere firmar para Semana Santa. Mari, “de la Eulalia”, se despide con los ojos vidriosos como quien ve marchar a una hija y así, una a una, podría mencionar los más de cien nombres de todas las asistentes. Nombres, con historias propias que te buscan, Señor. “Tu pueblo tiene hambre y sed de la Palabra de Dios” (cf. Amós 8,11).
Por supuesto, y como en todos sitios, también las hay –escasas, pero haberlas, haylas- que van a disgusto, como si alguien las obligara, de ésas que "te limpian la chaqueta" tan rápido como se la cambian, cuyo rasgo característico es el ceño fruncido con una mirada que fulmina a todo lo viviente simpatizante que haya a la redonda, a menos que se trate de "don salchichón, el señor serrano o revilla", únicos con poder incuestionable de transformar la murmuración en carantoñas y palmaditas en la espalda. En fin, en esta especie -sin peligro de extinción- no me pienso detener, porque ya se sabe que beneficiar a un ingrato es como perfumar a un muerto.
Males menores y exageración andaluza aparte, yo también estoy contenta porque Dios “nos ha hecho mirarnos”. Estoy convencida de que las amistades no las escogemos nosotros sino que es Dios quien mira a los amigos y les dice: “no os habéis elegido vosotros; os he elegido yo, el uno para el otro”. Hace más de un año que el Señor me dio a Conchi como amiga, hermana y compañera de camino y soy feliz de ver que esta amistad está trayendo mucha fecundidad, no sólo para nosotras sino para muchas personas.
Quiero terminar dándole gracias a Dios y orando nuestra disponibilidad de ser siempre sus discipulas y apóstoles:


Aquí estamos, Señor, como tus discípulos en Galilea.
Aquí estamos, Señor, respondiendo a tu llamada.
Aquí estamos, Señor, porque nuestro gozo eres tú.
Aquí estamos, Señor, queremos ser anunciadores de tu Reino.
Aquí estamos, Señor, con la confianza puesta en ti.

sábado, 11 de octubre de 2008

¡Hasta pronto, Benalúa, y gracias!

Con una Eucaristía final y una merienda preparada por muchas participantes, concluimos ayer el curso bíblico que ha ocupado nuestro tiempo, nuestra atención y gran parte de los comentarios cotidianos de las mujeres, en las tiendas de Benalúa.

Fue una tarde, la última, un tanto "accidentada", con una pequeña pero poco agradable confrontación en torno a la figura de María Magdalena (ya decía yo hace unos días en este mismo blog que María sigue siendo una figura controvertida y que muchos varones de Iglesia se resisten a que pierda su fama de mujer pecadorísima...), con un corte de luz que nos oscureció misa y merienda, y con una inoportuna lipotimia que me dejó "fuera de combate" durante quince minutos... A pesar de estos inconvenientes, nada nos detuvo, y hablamos de los Hechos de los Apóstoles y de las cartas de Pablo, en sus líneas fundamentales, iluminadas por el fuego del Espíritu que, en cierto modo, también a nosotras nos abrasaba y nos urgía, como a los primeros cristianos en Pentecostés.

Hablamos de la extensión del Evangelio desde Jerusalén hasta los confines del mundo... Hablamos de los rasgos de los primeros cristianos: la valentía y la alegría profunda de la fe. Explicamos la dificultad que tuvieron los judeocristianos para aceptar y acoger a los paganos en la Iglesia, y recordamos las tribulaciones que sufrieron los apóstoles y Pablo en su misión.

Hablamos del Evangelio de Pablo: el evangelio de la fe, de la gracia, de la libertad y de la alegría. Y hablamos del resto del N.T. y de su final esperanzado y deseante de la venida del Señor: "¡Ven pronto!¡Ven, Señor Jesús!"

Tras la charla, hubo entrega de diplomas para las y los asistentes al curso (preparados por el concejal de cultura, Enrique), Eucaristía con renovación de promesas bautismales en la oscuridad de una noche alumbrada por el cirio pascual, y merienda a la luz de las velas.

En la Eucaristía, María (conocida en Benalúa como "la Mari, la ramona") leyó una oración de acción de gracias compuesta por ella, que reproduzco aquí, con pudor por lo que a mí me toca, pero uniéndome a su agradecimiento por esta semana hermosa que hemos compartido juntos.

(Mari es la segunda por la derecha)

Acción de gracias

Te damos gracias, Señor, por estas cinco tardes tan maravillosas que hemos pasado.

Han sido nada más diez horas, poquito tiempo, pero muy bien aprovechado.
Ese repaso de la Santa Biblia que con tanta gracia y saber nos ha dado Conchi, nuestra hermana paulina... El recorrido por Tierra Santa... ¡Yo creo que si vamos allí, no lo vemos mejor de lo que lo hemos visto, ni con mejor guía que ella!

Gracias, Señor, por tan buena discípula. Envía muchas discípulas como ella para que sigan llevando tu Evangelio por todo el mundo. Ha sido la primera vez, pero esperamos que no sea la última para poder tener otra convivencia tan bonita como ésta, con todos los pueblos cercanos. Gracias por acompañarnos y compartir con nosotros esta rica experiencia.

Lidia, gracias por acordarte de nosotros. El Señor esté siempre contigo; que sigas los pasos de tan buena “maestra” como tienes.

Gracias a nuestro párroco, D. José Luis, por acompañarnos todas las tardes celebrando la Eucaristía y preparando esas meriendillas para todos.

Virgen Santísima, acompáñanos siempre. Sé nuestro faro, guía e intercede ante tu hijo, Jesús, para que envíe el Espíritu Santo y derrame sus dones sobre todos nosotros. AMÉN

Mari Martínez


(Publicado por Lidia Troya)

jueves, 9 de octubre de 2008

Peregrinación virtual a Tierra Santa

La sesión de ayer fue un recorrido por los lugares en los que transcurrió la vida de Jesús, desde su Encarnación hasta su ascensión.
Hasta el último momento dudé entre proyectar las fotografías que hice en mi peregrinación del año 2006 y los power point que había preparado para los cursos bíblicos anuales que imparto, antes de mi visita a Israel. Finalmente, me decidí por los power point, realizados con fotos escaneadas y recogidas de internet. Por lo demás, mis fotos podréis encontrarlas aquí, en mis álbumes picasa, en próximos días, y ya se pueden ver en la web http://www.discipulasdm.org/.
"La cosa empezó en Galilea" y allí, en Nazaret, visitamos la Basílica de la Anunciación, el único lugar en el que podemos leer: "El Verbo se hizo carne AQUÍ", gracias al consentimiento de María.
Desde Nazaret, nos dirigimos, como hizo la adolescente María, a visitar Eim Karem, el lugar donde vivían su prima Isabel y Zacarías, que ya esperaban un hijo tras la esterilidad que habían sufrido largos años.
De ese "lugar de las montañas", nos dirigimos a Belén, el pueblo del rey David, donde, desde antiguo, los profetas habían anunciado que nacería el Mesías. Y allí, tal y como nos indica el evangelista Lucas, nació Jesús. La basílica de la Natividad tiene una entrada llamativa: una puerta muy pequeña por la que sólo puedes entrar si te agachas, como diciendo que El Misterio de la Encarnación sólo se puede acoger si uno se hace como un niño.
Y de Belén, de nuevo a Nazaret, donde Jesús vivió la mayor parte de su vida en el anonimato más total, bajo la autoridad de sus padres.
Unos treinta años después, Jesús sale de su pueblo y comienza a enseñar y a curar entre la gente de Galilea, de Judea y de los alrededores. El Jordán es su punto de partida, donde recibe el bautismo de manos de Juan Bautista, y escucha la voz del Padre que le dice: Éste es mi hijo amado. Tras el bautismo, los lugares de la tentación: el monte de la cuarentena y el pináculo del templo, en Jerusalén.
Y, por fin, Cafarnaúm, donde, según Marcos, Jesús llama a sus primeros discípulos y comienza a enseñar con autoridad, a curar y a expulsar demonios. Allí tenía su casa, la casa de Pedro, de la que se conservan las ruinas en la antigua ciudad. Según Juan, es Caná el lugar donde Jesús comenzó sus signos, y allí nos traladamos también.
Otros lugares visitados en nuestra peregrinación virtual fueron Jericó (pueblo de Bartimeo y de Zaqueo), el monte Tabor, Qumram y las grandes fortalezas herodianas de Masada y el Herodion.
Y así subimos con Jesús a Jerusalén: las siete puertas de la ciudad, el monte de los olivos, la capilla del Dominus flevit, la Basílica de las Naciones, la iglesia del Padre Nuestro, la explanada del templo, el litóstrotos y la Basílica del Santo Sepulcro. Todo, como si hubiéramos subido con Él, como si hubiéramos estado allí, como si hubiéramos pisado el mismo suelo que pisó el Señor.
La gente escuchaba y miraba atenta e incluso entusiasmada. La voz corrió y el número de asistentes fue en aumento, de tal manera que ayer estuvimos más de cien, porque se nos unieron hermanos y hermanas de Deifontes, entre los que se encontraba el vicario de los Montes Orientales, Francisco Javier.
A pesar del grupo tan numeroso, hay un clima de mucha familiaridad, cercanía y simpatía. Pasamos una horas divertidas, dentro de la "seriedad" del estudio que nos ocupa. Pero en la Palabra de Dios hay también mucho humor, y mi intento es que ninguno de los que escuchan se "desenganche", o se pierda porque no entiende, o se duerma de puro aburrimiento. Por eso procuro que en mis cursos la gente se lo pase bien. El humor no está reñido con la profundidad y el respeto a lo sagrado. Incluso hay alguna alumna de mis cursos de Madrid que me dice que viene a los cursos por "el buen rato que pasa, y lo que se ríe"... ¡Bienvenida sea, sea cual sea la motivación! El caso es que, estando allí, puede que alguna Palabra la alcance y la ayude a vivir.

martes, 7 de octubre de 2008

Lo que Dios hace

Estoy en la parroquia de la Encarnación, en Benalúa de las Villas.
Hemos rezado Laudes y nos hemos dispuesto a orar una hora con el evangelio del próximo domingo (Mt 22,1-14), pero hace más de treinta minutos que han llegado un arquitecto, su ayudante y el párroco, y no dejan de hablar y hacer ruido continuamente, probablemente proyectando futuras obras en el templo.

Mientras tanto, hubiera querido presentar ante el Señor a todos y cada uno de los asistentes al curso: ayer fueron unos noventa los presentes. En los cinco años que llevo dedicándome plenamente a la pastoral bíblica, nunca había visto una respuesta tan entusiasta. Te buscan, Señor. Tu pueblo tiene hambre y sed de tu Palabra. Para mí, esto es un signo que me habla a voces. Signos como éste deberían interpelar a toda la Iglesia y a sus "pastores" (obispos, sacerdotes, religiosos/as y agentes de pastoral).

Desde el día 5 al 18 de este mes se está celebrando el Sínodo de Obispos sobre la "Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia". Es providencial la coincidencia de este sínodo con nuestro curso. Me dice que lo que estamos haciendo es cosa de Dios, que Él lo quiere, y quiere que sigamos por este camino, que es el camino de la Iglesia.

Hace años, encontrándome con otra hermana, solas las dos, atendiendo una casa de religiosos y sacerdotes, principalmente ancianos y enfermos, cuando iba a rezar a la capilla vacía y exponía el Santísimo para mi hora y media de adoración, "soñaba" que un día daría el pan de la Eucaristía y de la Palabra a mucha gente. No sé explicar de qué manera me invadía la certeza de que algún día estaría junto a una gran asamblea, orando con la Palabra de Dios, animando su oración o explicando la Palabra.

Han pasado diez años, y lo que voy viendo con asombro es que aquello no era una imaginación mía, sino que, sin que yo sepa cómo, se va haciendo. En esta ocasión, Dios me ha traído aquí a través de la mediación de una amistad que también surgió "por casualidad" (= clarísimo deseo expreso de Dios y Providencia suya), y que está trayendo muchas cosas buenas, como la de este curso. Se trata de la amistad de Lidia y de su familia, que siempre me ha acogido con alegría y generosidad, como si fuera la mía, y que ha posibilitado que se realice este curso, en el que participa gente de cuatro pueblos (Benalúa de las Villas, Montillana, Campotejar y Colomera). Doy gracias al Señor por esta Providencia suya.

En las zonas rurales hay muy poca gente formada que quiera "perderse" por esos caminos para llevar la Palabra. Pero yo, que tengo vocación de "monja callejera" estilo Santa Teresa (salvando, claro está, el abismo de santidad que nos separa), iría con nuestro viejo citroén-saxo "hasta los confines del mundo"... Sé que estoy hecha para eso. Y me compensa ver, con asombro, lo que Dios hace en las personas más humildes.

A veces temo que la Palabra sea de difícil comprensión para hombres y mujeres sencillos. Pero Dios me demuestra que es verdad lo que dijo Jesús: que Él revela sus cosas a la gente humilde, mientras que los sabios, entendidos y altaneros permanecen impermeables a su Palabra.

Ayer pasamos la tarde conociendo y contemplando figuras de grandes creyentes bíblicos que tienen mucho que enseñarnos (Moisés, Gedeón, Gefté, Samuel y David), historias como las de Rut y Job, y poemas preciosos como El Cantar de los Cantares.

En el grupo hay nueras y suegras, matrimonios, gente que ha experimentado grandes sufrimientos como Job, gente que se siente incapaz y débil... pero dichosa por sentirse predilecta de Dios. Irremediablemente, sentimos que la historia de esos personajes es nuestra historia, y que Dios quiere hacer con nosotros algo parecido a lo que hace con ellos.

lunes, 6 de octubre de 2008

Curso de introducción a la Biblia en Benalúa de las Villas

En los últimos días hubiera querido escribir sobre varios acontecimientos significativos para mí y para la Familia Paulina: los cursos de formación permanente de septiembre, sobre el "tema estrella" del año, San Pablo, y el retiro del mes que nos prepara a la fiesta de Jesús Maestro, celebrado el pasado sábado, día 4. Pero de estas cosas hablaré otro día.

Hoy estoy en Benalúa de las Villas, un pueblecito de Granada.

El día ha sido muy intenso.
Esta mañana salimos pronto Lidia y yo hacia Benalúa. Lidia es natural de aquí, y había pasado un par de semanas en nuestra comunidad de Toledo a la que, si Dios quiere, se incorporará en meses próximos. Cuando veníamos de camino, rezando Laudes, me sentí como los discípulos del evangelio, enviados por Jesús de dos en dos a preparar los lugares a donde pensaba ir Él (Lc 10,1).

Sí, venía enviada por Jesús y llamada a anunciar su Palabra, que es para lo que vivo y para lo que deseo gastar toda mi vida. El párroco, José Luis, me había pedido hace meses un curso de introducción a la Biblia y, finalmente, hemos podido concretar la fecha: del 6 al 10 de octubre.
Durante mi estancia en Benalúa, me hospedo en casa de Lidia, donde siempre experimento la excepcional hospitalidad de sus padres, Encarni y Luis, y el cariño de toda su familia. Este calor humano y cercanía cristiana me ayudan en mi tarea evangelizadora, así como la colaboración de Lidia en la preparación de materiales. Esta situación me hace experimentar de cerca algo de lo que los apóstoles de la primera iglesia experimentaron en sus correrías apostólicas, tal y como lo leemos en los apasionantes relatos del libro de los Hechos de los Apóstoles. Incluso Lidia tiene "su réplica" en el libro de los Hechos: la famosa Lidia, vendedora de púrpura, que dio hospitalidad a Pablo en Filipos(Hch 16,11-15.40) y en cuya casa se reunían los hermanos.

El curso ha comenzado puntualmente a las 5 de la tarde. Me ha sorprendido el interés y la respuesta tan numerosa a la invitación del párroco, José Luis, a participar en el curso. También Encarni ha contribuido a una eficaz publicidad del mismo, repartiendo carteles en lugares concurridos de la localidad. Al menos 77 han sido los asistentes.
En la sesión de esta tarde hemos tratado de responder a las siguientes preguntas:

¿Qué es la Biblia?
¿Cuántos libros la componen?
¿Cómo se escribió?
¿Quién la escribió?
¿Cuándo se escribió?
¿Dónde se escribió?
¿Por qué se escribió?
¿Qué es el canon de la Escritura?
¿Qué son los géneros literarios?

A continuación, hemos comenzado a esbozar un recorrido por la historia de la salvación, desde Abrahán hasta Jesús. Las dos horas de la tarde han transcurrido rápidamente. Cuando hablo de la Biblia, se me para el tiempo. Los protagonistas de la segunda parte de la tarde han sido Abrahán, Sara y el Dios de la promesa y la bendición, el Dios para el que nada, absolutamente nada, es imposible.



lunes, 16 de junio de 2008

Cierre de curso

Dos meses, ausente de mi blog.
Dos meses meses en los que tenía muchas cosas que contar y poco tiempo para hacerlo.
Ya he concluido los cursos bíblicos en las dos parroquias de Madrid, adonde voy martes y miércoles, durante todo el año, y los de las dos parroquias de Toledo, donde imparto clase los jueves.
También hemos terminado los grupos de guitarra de la tarde del viernes. Este año los he atendido de modo un poco "accidentado" y con una constancia que ha dejado mucho que desear, a causa de mis ausencias. Pido disculpas a "mis niños", y a los no tan niños. El próximo curso será mejor.
Reconozco que me da pena terminar. El verano siempre se me antoja demasiado largo aunque, en realidad, el tiempo se me vuela de las manos y, dentro de poco, estaré de nuevo en el trajín de los grupos y los viajes a Madrid y a otros lugares.
Por dentro, siento un profundo agradecimiento hacia los sacerdotes con los que he colaborado en la pastoral bíblica y hacia los miembros de los grupos, tan receptivos e interesados en conocer la Palabra de Dios de la que, por don suyo, soy, como Juan Bautista, una "voz" (cf. Jn 1, 23). La relación con todos ellos ha sido cálida y familiar. ¡Gracias a todos!
El verano presenta cambio de actividad: charla bíblica en Burgos, ejercicios espirituales en julio, estudio para preparar el curso siguiente, vacaciones con los míos y, este año, algo nuevo: la participación en el equipo de espiritualidad de la Familia Paulina para preparar el año de San Pablo, que comenzará el 28 de junio.
Mañana tendremos la primera reunión en Madrid para programar actividades que ayuden a vivir el año paulino con interioridad y mucho provecho espiritual y apostólico.
De momento, lo primero que recomiendo en este año es, por supuesto, conocer a San Pablo leyendo sus cartas. ¿Que son difíciles de entender? Sí y no. En una primera lectura, podría parecer que sí. En este blog y en nuestra web ofreceremos orientaciones y pistas para comprenderlas, interiorizarlas y orar con ellas. Veréis qué preciosidad de escritos y cómo animan nuestra fe, esperanza y amor, nuestra vida mística y nuestra vida apostólica.

martes, 12 de febrero de 2008

La transfiguración de Jesús (Mateo 17,1-9)

Cuaresma: del desierto al monte Tabor

En esta primera semana de Cuaresma en la que nos encontramos, se podría decir que el camino hacia la Pascua nos confronta con las tentaciones de todo lo que no es Dios y es contrario a Dios:
- el poder y el tener,
- la soberbia, la altanería y la autosuficiencia
ante el Dios que nos ama, que nos ha creado y que nos sostiene en la vida,
el que nos alimenta, nos da todos los dones
y es el único digno de fe y adoración.

Jesús supera la tentación y nos enseña a superarla como diciéndonos: "Ante las voces que siembran en ti la duda sobre tu identidad más profunda (eres hijo/hija de Dios) y te conducen a afirmarte desde el poder y la prepotencia, desde la posesión desmedida y los alardes de fuerza,
- refúgiate en el Padre, que te cuida,
- confía en el Padre, que te ama,
- ama al Padre, que te da la mayor riqueza: vivir su vida abundante por medio del Espíritu,
- escucha la Palabra, aliméntate de ella, que te dará fuerza para vivir lo que eres".

El domingo próximo, Jesús nos llevará de la mano al Tabor, y subiremos con Él como si fuéramos uno más de sus discípulos amados, Pedro, Santiago y Juan.
Cuando se lee seguido el evangelio de Marcos, resulta evidente el hecho de que el relato de la transfiguración está situado inmediatamente después del primer anuncio de la pasión (durísimo en este evangelio) para hacernos ver que sin la experiencia de vernos iluminados por Dios es imposible afrontar con gracia las experiencias oscuras de la vida, la experiencias de pasión y cruz.
Solemos decir: "por la cruz, a la luz" o, como dice el prefacio del II domingo de Cuaresma: "la pasión es el camino de la resurrección". Sin embargo, la transfiguración, situada en el comienzo del camino cuaresmal, a mí me está sugiriendo que es imposible avanzar por el desierto sin la certeza de encontrar, en algún lugar inesperado, un oasis. Es imposible abrazar la cruz de Jesús sin haber tenido experiencia, como Él la tuvo, de la densa y amorosa Presencia del Padre que nos envuelve, nos penetra y nos sostiene.

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Lectio Divina de Mateo 17,1-19

Invocación al Espíritu (Si se reza en grupo, a dos coros)

1. Espíritu Santo, Maestro interior,
que nos inspiras los caminos a seguir,
imprime en nuestro corazón la Palabra de Jesús;
haz que sea una lámpara para mi pie,
luz en mis senderos,
fuerza en el vivir cotidiano.

2. Dame a entender la dicha
de quien hace de tu Palabra su delicia,
de quien la gusta como miel en la boca,
de quien encuentra en ella su alimento,
de quien la escucha y la guarda,
como María, en su corazón.

1. Espíritu Creador,
tus manos me hacen y me forman
como modela un alfarero sus vasijas de barro.
Modélame, cada mañana, según el Evangelio de Dios,
recréame, en la noche, a la luz de su deseo,
y viviré como su hijo amado, buscando su voluntad.

2. Espíritu Vivificador,
ponme en camino, como a Abrahán y a Sara,
hacia la nueva tierra que tú me harás ver.
Sacude la pereza de mis pies,
da alas a mi corazón cargado de rutina
y acostumbrado a lo de siempre.
Hazme salir de las seguridades en las que vivo instalado,
y ábreme a la promesa de tu vida abundante.

1. Espíritu de fortaleza,
hazme subir, tras los pasos de Jesús,
al encuentro cotidiano con el Padre,
donde escucharé la buena noticia
de que la luz de su ternura me alcanza siempre.

2. Y ayúdame a bajar, como Pedro, Santiago y Juan,
a los caminos de la historia,
con el rostro radiante y la luz en las manos,
para anunciar por todas partes, y actuar,
la buena noticia de tu Reino.

Génesis 12,1-4a (Primera lectura del II Domingo de Cuaresma)

1 El Señor dijo a Abrahán:
- Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que yo te mostraré.
2 Haré de ti una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, y sé tú una bendición.
3 Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.
4 Abrahán salió, como se lo había dicho el Señor.

Mateo 17,1-9

1 Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta.
2 Y se transfiguró delante de ellos: su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
3 Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con Él.
4 Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
- Señor, ¡bueno es estarnos aquí! Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
5 Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:
- Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco. Escuchadlo.
6 Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de miedo.
7 Jesús se acercó y tocándolos les dijo:
- Levantaos, no tengáis miedo.
8 Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.
9 Y cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.

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Cuando leas

- El segundo domingo de Cuaresma, la liturgia de la Palabra nos propone todos los años, en los tres ciclos, el relato de la transfiguración de Jesús.La semana pasada, la Palabra nos llevaba al desierto con Jesús, y nos confrontaba con las tentaciones, el pecado y la desarmonía que convive con la bondad en todo corazón humano. El símbolo por excelencia de la Cuaresma es el desierto en el que Israel y Jesús caminan hacia su tierra prometida. Por eso puede parecer extraño que hoy la Palabra nos arrastre hacia otro escenario completamente diferente, positivo y luminoso: el monte Tabor. ¿Qué pretende hacer esta Palabra en nosotros? ¿Por qué camino quiere conducirnos?

- Si nos fijamos, el evangelio comienza con una referencia temporal: “seis días después”. ¿Seis días después de qué?

1. De la confesión de Pedro en Cesarea: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios Vivo”. Aquella confesión, según Jesús, no se la había revelado a Pedro ni la carne ni la sangre, sino el Padre que está en el cielo (“Nadie puede venir a mí si el Padre no lo atrae”; “Nadie puede decir 'Jesús es Señor' sino por medio del Espíritu”). Pero, inmediatamente, Jesús se pone a decir cómo es ese mesianismo confesado por Pedro: no político, que triunfa mediante la fuerza o el poder. Sino un mesianismo de servicio y de entrega hasta el extremo.
El Mesías es el Siervo de Yahveh, que debe padecer mucho, morir y resucitar al tercer día.

2. Así pues, seis días después del primer anuncio de la pasión, camino de Jerusalén (Mt 16,21), y después de estas palabras de Jesús: “Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y me siga”.

- Después de estas palabras tan duras, el Maestro tomó a Pedro, Santiago y Juan y se los llevó a un monte alto. El monte alto, como el desierto, es un lugar de encuentro privilegiado con Dios (cf. Moisés en el Sinaí, Éx 19,20; 24,12ss; 34,1ss; Elías en el Horeb, 1 Re 19,8ss).
Pero además, el monte alto tiene, en Mateo, otras resonancias: evoca el monte alto al que Satanás llevó al Hijo de Dios para ofrecerle el dominio del mundo, en el relato de las tentaciones. El episodio del Tabor es una contraimagen positiva de ese otro episodio. Y de la misma manera que en aquel monte Jesús eligió la obediencia filial al Padre, aquí, en este monte, la voz del Padre le va a proclamar su Hijo amado.

- Ya en el monte, los discípulos son espectadores de la transfiguración de Jesús. La imagen que sobresale en esta experiencia es la luz: su rostro resplandecía como el sol, sus vestidos se volvieron blancos como la luz, una nube luminosa los cubría a todos...

Lo que los discípulos ven en Jesús transfigurado es un anticipo de la Resurrección: el rostro de Cristo brilla como brillarán un día los justos en el Reino de su Padre (13,43); sus vestidos se vuelven blancos como la luz, como blanco es el vestido del ángel en la mañana de Pascua (28,3).

La transfiguración de Jesús, como su bautismo, es, además, una epifanía de su identidad, es una revelación del verdadero ser de Jesús: Él es la Luz del mundo (Jn 9,5) y el Hijo amado del Padre (Mt 17,5; 3,17). Jesús es Luz sin tiniebla alguna (1 Jn 1,5).

- La aparición de Moisés y Elías en la escena sugieren que la Ley y los Profetas, es decir, toda la Escritura, dan testimonio de Jesús como Hijo amado del Padre (v. 3).

- El v. 5 describe una teofanía semejante a la de la experiencia del Éxodo: allí, Dios iba al frente de ellos, de día en columna de nube para guiarlos en su camino, y de noche en columna de fuego para alumbrarlos (Éx 13,21-22; 14,19 ss; 19,9ss...). A la sombra de la nube, la voz del Padre nos revelará quién es Jesús y qué tenemos que hacer nosotros respecto a Jesús: “Éste es mi Hijo amado; escuchadle”.Esa última parte del v. 5: “escuchadle”, junto a la presencia de Moisés, sugieren que Jesús es el profeta definitivo anunciado por Dt 18,15: “El Señor, tu Dios, te suscitará un profeta, como yo, de entre tus hermanos. A él le escucharéis”.
- La voz de Dios tiene tal fuerza que los discípulos caen al suelo llenos de miedo; pero Jesús, tocándoles, disipa su miedo y su angustia y les pone en pie: “Levantaos, no tengáis miedo”.
La visión maravillosa ha desaparecido y está Jesús solo, despojado de su esplendor, hecho uno de tantos.
Toca bajar del monte. Pedro quería quedarse arriba, arropado a la sombra de la nube de luz, extasiado en la visión. Quería hacer tres tiendas para los tres personajes celestiales. ¿Qué pretendía con ello? Quizá retener la presencia divina allí, en aquel monte, como moraba la Shekiná en el templo o en la ciudad santa (Cf. Ez 37,17; Zac 2,14; Ap. 21,3). ¿O quizá librar a Jesús del sufrimiento que le esperaba en Jerusalén? El caso es que quería hacer tres tiendas “aquí” (dos veces lo repite el texto). Quería quedarse en lo alto, retener al Mesías lleno de esplendor, anclarse allí, en la gloria. Jesús podría haberle dicho, nuevamente: “Pedro, tú piensas como los hombres, no como Dios”.

Y Jesús, Hijo del hombre y Siervo de Yahveh, les trae a la memoria el anuncio que les había hecho seis días antes: “No contéis esto a nadie, hasta que haya resucitado de entre los muertos”. Era necesaria esa experiencia de luz y de encuentro con el Padre antes de adentrarse en la tiniebla de la pasión y de la muerte en cruz. Para poder vivir con gracia y en el amor del Padre la experiencia de la cruz, es preciso vislumbrar, si quiera de lejos, la esperanza de la luz y de la Vida.
Lo que los discípulos han visto ha sido un anticipo de la Pascua que sólo se podrá entender y anunciar desde la experiencia pascual.

- Las primeras lecturas de Cuaresma, en el ciclo A, van recorriendo las diversas etapas de la historia de la salvación. El domingo pasado veíamos a Adán y a Eva en el paraíso. Hoy entramos en la etapa de los patriarcas. La semana que viene, contemplaremos a Israel en su aventura del éxodo (Éx 17,3-7). El domingo IV asistiremos a la unción de David como rey, el más pequeño de los hijos de Jefté (monarquía). Y, finalmente, en el domingo V, terminaremos recibiendo la promesa de renovación de la alianza, no escrita en tablas de piedra, sino en los corazones (Ez 37,12-14).

Para la etapa de los patriarcas, los tres ciclos de este II domingo nos ponen ante la figura de Abrahán, icono de creyente para el pueblo de Israel.

- Existe una similitud entre los discípulos del Evangelio y Abrahán. Como Jesús lleva a los discípulos a un desplazamiento (subir y bajar del monte), Dios llama a Abrahán a salir de su tierra, de su patria y de su casa, para ir a una tierra que no conocía y que le sería dada (cf. Hb 11,8: “Por la fe, Abrahán, al ser llamado por Dios, obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia, y salió sin saber adónde iba”).
Abrahán es llamado a dejar atrás todo cuanto hasta entonces había constituido su vida: sus bienes y propiedades, su patria en la que había recibido costumbres, valores sociales y religiosos, y el núcleo más personal y familiar (la casa de su padre, su clan), en el que se extendían las redes de sus afectos...

- La palabra que más se repite en el texto es bendecir-bendición (cinco veces). La bendición es siempre promesa de crecimiento, vida, fecundidad y felicidad. En Abrahán, esa bendición se extiende a todas las familias de la tierra, es universal. Pero la bendición no actúa mágicamente y de espaldas a nuestra libertad. Es preciso salir, en la obediencia de la fe, hacia donde el Señor nos lleve, y dejar que el Señor conduzca nuestros pasos y nos dé la tierra que tiene reservada para nosotros.
Dejarse, abandonarse, recibir, es lo más difícil para nosotros. Es más fácil dar, tomar la iniciativa, volcarnos en la acción... Pero “los dones más preciados no deben ser buscados, sino esperados” (Simone Weill).

Cuando medites
- Contempla a Abrahán obedeciendo el deseo de Dios y saliendo de Caldea a Canaán, sin saber lo que iba a encontrarse, pero alentado por la fe y abandonado al cuidado de su Dios, apoyado sólo en Él. ¿Cómo es tu fe? ¿Te moviliza? ¿Te cambia la vida?
- Contempla a los discípulos subiendo al monte con Jesús y luego dejando aquella experiencia extraordinaria para bajar a la dureza de lo cotidiano: el cansancio del camino hacia Jerusalén, los enfermos que piden sanación, las multitudes que no dejan tiempo ni para comer...
- Escucha que Dios te dice a ti, como a ellos: sal..., sube..., baja...
- Mira de qué lugares de tu persona y de tu vida has de salir para poder entrar en lo que Dios reclama de ti.
¿A qué montañas has de subir para que tu noche sea luz y te sientas transfigurado por la presencia de Dios? ¿Buscas de modo especial en esta cuaresma un lugar donde resuene para ti la voz del Padre: “Tú eres mi Hijo amado”? ¿Escuchas más intensamente la palabra de Jesús?
¿De qué alturas has de bajar para experimentar la vida de la Pascua? ¿A qué lugares has de descender?
Cuando ores
- Dale gracias a Dios por esta Palabra llena de luz y de vida, que te pone en camino hacia lo mejor de ti mismo: tu condición de hijo amado de Dios.
- Pídele que te conceda la fe de Abrahán y de Sara para vivir en continua búsqueda de Dios y de su voluntad, saliendo de ti mismo, de tu pequeño yo, de tus cosas...
- Pídele que tu oración te lleve a “bajar”, transfigurado, allí donde alguien tiene hambre y sed de pan y de Evangelio.

Oración para pedir la Luz
Señor, te doy gracias por haberte fijado en mí,
débil, incapaz y limitado en todo,
para que sea tu discípulo.

Como Pedro, soy duro de mente y de corazón
para entender y aceptar tus planes.
Como Santiago y Juan, soy “hijo del trueno”
y siento la tentación de sembrar tu Evangelio
más a base de fuerza que de misericordia y amor.

Y, a pesar de todo, me subes contigo
a la montaña de la fe y del seguimiento,
a la montaña de tu cercanía y tu conocimiento,
a la montaña de la oración y del encuentro contigo,
para que vea la belleza infinita de tu Rostro
y aprenda de ti la verdadera vida.

Allí quedo envuelto en una Luz
capaz de disipar mis tinieblas;
allí se fortalece la fe
y siento ánimo para continuar el camino.

No es fácil ser cristiano, hoy en día, Señor.
No es fácil bajar de la montaña
en que te contemplo como Hijo amado del Padre
y escucho tu voz que disipa mi miedo,
a las calles, al trabajo, al mercado, al mundo
tan ajeno a ti, tan indiferente.

No es fácil proclamarte y seguir creyendo
que no eres una fábula inventada por los hombres
cuando la gente, y hasta lo medios de comunicación, repiten:
“¿Dónde está vuestro Dios?”

Ilumíname por dentro, Señor. Transfigúrame.
Ayúdame a bajar a la vida llevando conmigo
tu Luz, que ilumine cada paso que doy.

Tú eres mi Luz y salvación. No he de tener miedo (sal 27,1).
En Ti está el manantial de la Vida, y tu Luz nos hace ver
las pequeñas luces de vida y de gracia
ocultas en el vivir cotidiano (sal 39,9).

Que tu Luz y tu Verdad me guíen siempre y me conduzcan
más arriba, cerca de ti,
más abajo, donde alguien necesite mis manos,
más allá de lo conocido y lo seguro
saliendo, como Abrahán, de mi tierra y de lo mío (sal 43,3).

¡Dichoso aquel que te alaba con gozo!
Caminará siempre bajo la luz de tu mirada,
a la sombra de tu ternura,
y la luz de tu Rostro alumbrará
todos los pasos de su vida (sal 89,15).


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Autora: Hna. Conchi López, pddm