jueves 24 de septiembre de 2009

Encuentros de integración psicoespiritual

Me ha llegado hoy el programa de los cursos de integración y madurez psicoespiritual que orienta Emma Martínez Ocaña en la casa Santa María de los Negrales de Madrid. Como mucha gente me pregunta por ellos, a continuación os detallo información y, por supuesto, os animo a participar.
a Los cursos van destinados a quienes buscan:
- integrar madurez humana y cristiana,
- un diálogo interdisciplinar psicología-espiritualidad,
- un camino de introducción a la "meditación profunda" y al silencio,
- un encuentro con el Misterio.

HORARIO: Desde el viernes, a las 20 horas, hasta el domingo a las 16 horas.
ORGANIZA: Institución Teresiana - Madrid - La Mancha.
ORIENTA: Emma Martínez, teóloga y psicoterapeuta. Profesora en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequéticas San Pío X, Madrid.
emmamartinezo@telefonica.net
LUGAR: Santa María de los Negrales; C/ San Pedro Poveda, 2; Los Negrales (Madrid) - Tlf. 918500400.
INFORMACIÓN E INSCRIPCIÓN: Josefina de Andrés: josefinandres@gmail.com
Tlf. 913 863 416

YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY

Este año, los encuentros tendrán como lema:
Practicar la sabiduría del cuerpo: Corazón, manos, pies, cabeza, entrañas, piel.


Días 23-25 de Octubre de 2009
Corazón. Lugar de la inteligencia Amante

- El corazón, símbolo de nuestra vida afectiva y efectiva. Donde está tu tesoro está tu corazón.
- La difícil tarea de escuchar la sabiduría del corazón.
- Cómo cuidar el corazón.
Dos mujeres nos enseñan la sabiduría de su corazón: La mujer que amó mucho y la viuda del corazón generoso.
Jesús, un pedagogo que ayuda al corazón a latir al ritmo de la vida y del Espíritu.


Días 20-22 de Noviembre 2009
Cabeza lúcida, dialogante

- La cabeza, símbolo de nuestra capacidad de ser conscientes y libres.
- Cómo cultivar una inteligencia lúcida y amante.
- Cuándo nuestra cabeza es espiritual.
Algunas mujeres, de la Iglesia primitiva, que hicieron de su cabeza un lugar para el encuentro y el servicio.


Días 29-31 de Enero 2010
Manos: "Parteras" de vida

- Las manos, símbolo de nuestro "hacer" y nuestro modo de relacionarnos.
- El difícil arte de saber pedir, acoger, elegir, ofrecer...
- Las manos nos enseñan la sabiduría del tacto y del contacto.

Sifrá y Puá, parteras egipcias, nos enseñan un camino para hacer de nuestras manos lugar de vida.
Jesús, manos que pasan por la vida "haciendo el bien", construyendo el Reino.

Días 19-21 de Febrero 2010
Entrañas fecundas

- Las entrañas, símbolo de la misericordia entrañable, lugar para la vida.
- Cuándo y cómo nuestras entrañas se hacen fecundas.
- Cuándo las entrañas son revelación del Dios de entrañable ternura.

Lidia y otras mujeres misioneras muestran la fecundidad evangélica de sus vidas.


Días 21-23 de Mayo 2010
Pies: Que arriesgan caminos de humanidad

- Los pies, símbolo de la dirección y orientación de nuestra vida.
- La importancia de aprender a escuchar la sabiduría de nuestros pies.
- El largo camino para transformar nuestros pien en pies samaritanos y seguidores de Jesús.

Noemí y Rut nos enseñan caminos de solidaridad y amor incondicional.
Jesús, pies que arriesgan y orientan caminos de humanidad.


Días 4-6 de Junio 2010
Espíritu "a flor de piel"

- La piel, lugar del intercambio, de la interacción, del tacto y el contacto.
- Nuestra piel guarda memoria del amor o el desamor recibido.
- Cómo ampliar nuestra identidad más allá de las fronteras de la piel.

María de Nazaret: el Espíritu a flor de piel.

martes 22 de septiembre de 2009

Septiembre, el mes de la Biblia

No sé si confesar que sólo hace unas semanas que me enteré de que septiembre es "el mes de la Biblia". ¿Por qué un mes dedicado a la Biblia? La razón es que el 26 de septiembre de 1569 se terminó de imprimir totalmente la llamada "Biblia del Oso", traducción española realizada por Casiodoro de la Reina, no de las lenguas originales sino, al parecer, de la Vulgata. Lo del oso no tiene nada que ver con Casiodoro, sino con la tapa de la Biblia en la que estaba representado un oso comiendo miel de un panal.
Me parece muy bien que en las iglesias cristianas se dedique un mes especial a promover iniciativas que estimulen la lectura de la Biblia pero yo quiero proponer un año de la Biblia: el que comienza este mes de septiembre y concluirá el año próximo por estas fechas. Un año en que los creyentes se decidan a leer la Biblia entera al menos una vez en su vida, desde "el principio" del Génesis hasta el "amén" del Apocalipsis. Y un año para que los no creyentes lean la Biblia al menos con idéntico interés con el que pueden leer El Quijote o cualquier clásico de la literatura universal. Más que nada porque la herencia cultural y religiosa en la que se desenvuelve nuestra vida occidental hunde sus raíces en la Biblia y sólo se entiende desde ahí.
Lidia y yo hemos comenzado hace unos días este "año de la Biblia". Todos los días dedicamos unos veinte minutos a leer cuatro capítulos juntas. No es necesaria mayor inversión de tiempo para leer la Biblia entera en un año. Siempre comenzamos con una breve oración espontánea, y terminamos con otra oración.
La de ayer, correspondiente a los capítulos 13 al 16 del libro del Génesis, decía algo parecido a esto:
Te damos gracias, Señor, por poder escuchar tu Palabra todos los días,
por estos hombres y mujeres
de los que aprendemos a confiar en tus promesas,
a vivir de fe,
a vencer nuestra ansiosa búsqueda de seguridades
y a recibirlo todo de ti.
Se Tú nuestro amigo, y elevaremos a Ti,
en cada rincón de nuestra vida y en cada acontecimiento,
un altar de Alabanza y Amor a tu Nombre.

Esta noche hemos asistido a las risas de desconfianza de Abrahán y de Sara, a sus cambios de nombre, a la intercesión del único justo, y al nuevo "patinazo" de Abrahán, cuando expone a su mujer a Abimélec por salvar el propio pellejo. ¡Menos mal que Dios estaba siempre al quite de sus meteduras de pata para que no llegara la sangre al río! El mismo hombre que se muestra compasivo, heroico y casi sublime en unos episodios, aparece cobarde y mezquino en otros. Así era Abrahán. Así somos nosotros. Y así nos ama Dios.
a Diálogo con un escéptico
-Oiga, no termino de entender para qué sirve leer la Biblia si uno no es creyente. Además, se me antoja un peñazo infumable.
-Pues mire, sirve, por ejemplo, para no ir al Museo del Prado y quedarse sin entender nada del contenido de la inmensa mayoría de sus obras. Y, por otra parte, con todos mis respetos, decir que la Biblia es aburrida denota su ignorancia al respecto. Porque la Biblia no es un libro. Son 73. Puede que alguno de los 73 libros le resulte aburrido, pero alguno será interesante, entretenido e incluso hermoso, ¿no le parece? En la Biblia encontrará de todo: poesía amorosa, epopeyas, textos de los sabios, cuentos edificantes... ¡De todo!
-No me convence usted.
-No trato de convencerle. Pero me gustaría acabar con la cantinela de la que la Biblia es el libro más vendido pero menos leído del mundo, y menos aún comprendido. Hay mucha gente no creyente que, movida por un interés meramente cultural, se pone a leer el Corán, los upanishads o el Baghavad-Gita. ¿Por qué no la Biblia?
-Quizá porque todo lo que huele a Iglesia católica nos resulta antipático a los agnósticos y ateos...
-Puede ser. Pero la Biblia no "huele" sólo a Iglesia católica, sino a Cristianismo en general, y también a Judaísmo e Islam. Le sorprendería saber que tampoco el Corán se entiende sin la Biblia. Le guste o no le guste, éste es su milenario bagaje cultural. Y me parece poco sabio decidir ignorarlo.
-Pues, diga usted lo que diga, no pienso ponerme a leer la Biblia. Además, la verdad es que lo he intentado y no entiendo nada de nada. Dígame, ¿quién entiende las invectivas desaforadas de los profetas?
-Y dígame usted: ¿quién entiende la Divina Comedia, o la Eneida de Virgilio sin leer un buen comentario que ponga un poco de luz a los textos y los contextos? Está usted ante unos libros que se escribieron hace, como poco, dos mil años. ¿No querrá entenderlos como si se hubieran escrito ayer? Quizá sería conveniente que leyera algo sobre el posible trasfondo histórico en el que se escribieron, o sobre poética hebrea...
-¡Ve cómo no se puede leer la Biblia! ¡Demasiado esfuerzo de comprensión para tan poco provecho!
-Sobre el "provecho", nunca se sabe, amigo mío, nunca se sabe... Y respecto al esfuerzo, tiene usted toda la razón.
Al menos espero que los creyentes se decidan a hacer el esfuerzo. Ellos saben bien que el provecho está asegurado.

martes 8 de septiembre de 2009

Carta a corazón abierto (I)

¡Buenas tardes, Señor!

Hoy, fiesta de la Natividad de María, hace veintidós años que me enrolé en este barco, que me lancé a la aventura de navegar, mar adentro, por el océano desconocido de esta vida nueva que es la vida religiosa, vida de discipulado, de escucha y de anuncio de un mensaje que no es mío, sino tuyo: el Evangelio del amor.

Todo está tan cerca, en mi memoria, que parece que fue ayer. El 6 de septiembre de 1987, Conce vino a recogerme a casa, a mi pueblo, en su Renault 5 blanco. Yo me había puesto una falda azul y una blusa blanca. Quería tener aspecto de "religiosa". Deseché mi chaqueta vaquera y mi pantalón vaquero, y me puse en camino hacia la casa de formación, en Madrid. Llevaba dos años conociéndolas y ya había llegado el momento.

Allí me esperaban Paula, la maestra, y Dori, la joven que sería mi compañera de camino durante un año, antes de pasar a otra Congregación y de salir definitivamente, después, para abrazar la vida matrimonial. También me esperaban las otras hermanas.

Entre oración, trabajo, mucho estudio y crisis de crecimiento (a veces, durísimas), pasaron mis primeros diez años. Siempre enamorada de Ti. Siempre con la certeza de que yo no podía ni quería ser otra cosa que lo que estaba llamada a ser. Siempre perseverante, obstinada, "cabezota".

Tú sabes que, en la primera etapa de mi vida religiosa, aboné mi campo con muchas lágrimas, y que mi oración recurrente era: "Danos vida por los días en que nos afligiste, por los años en que sufrimos desdichas".
En esos años murió mi hermano Javi, la felicidad de mi familia se desmoronó, y en mi vocación me acompañaba una ceguera persistente que no me dejaba ver caminos transitables, ni futuro. Pero continué, semiciega, agarrada a tu mano y a otras manos que fueron, y son, amigas, hermanas y compañeras de camino. Tu mano y tu Palabra, y la fe, y el amor primero, que nunca se ha desvanecido porque no era una imaginación, sino más real que yo misma.

Pasaron los años de estudio y se abrió una nueva etapa: la de anunciar la Palabra, en una dedicación plena a la pastoral bíblica. Mi Congregación, mis hermanas, lo han hecho posible y hoy me siento agradecida por todo cuanto he vivido. Por todo. Y por los rostros y nombres que me has dado conocer, amar y llevar en el corazón.
Cada persona y cada grupo que te busca sinceramente son, para mí, un estímulo en mi propia búsqueda de Ti, y un empuje para ser, cada vez con más verdad, lo que Tú quieres que sea.

En mí han cambiado muchas cosas, en este devenir del tiempo. Entre ellas, mi modo de entender la vida religiosa, los votos, la misión, la comunidad... Toda la vida religiosa está cambiando en tu Iglesia. Era imprescindible ese cambio hacia una re-evangelización de este estilo de vida, hacia una simplificación de los modos y las estructuras, y hacia una humanización de sus miembros. Amo esta vida religiosa en cambio y en continua búsqueda de su Señor y del Evangelio tanto como me resulta "invivible" la vida religiosa "militarizada" de antaño.

En lo que toca a mí, me sé lejos de tu voluntad... Me pesan mis errores y espero tu misericordia y tu perdón tanto como el de aquellos a quienes he defraudado, herido o escandalizado. Pero aquí estoy, dispuesta a otros veintidos años, y a otros veintidós..., todos distintos y mejores que los pasados. Aquí estoy dispuesta a dar, cada día, un pequeño paso hacia Ti, hasta que esté tan cerca, tan pegada, tan unida a Ti, que pueda trasparentar algo de la Misericordia infinita de tu Rostro.

viernes 21 de agosto de 2009

Las vacas no vuelan

Hace años, un conocido humorista español publicó un libro (malísimo, por cierto) titulado “Sufro bucho”, en el que parodiaba la actitud de quienes se obstinan en instalarse en sus desgracias, en sufrir y alardear de sufrir más que nadie, y echan la culpa a todo el mundo de sus vidas desgraciadas y arruinadas.

A lo largo de mi vida (que ya va siendo larga), he conocido a muchas de estas personas “sufridoras”. Personas, por ejemplo, que se sienten contrariadas porque el diagnóstico médico no ha sido tan terrible como ellas ansiosamente esperaban, lo que reforzaría aún más su asumido papel de víctima frente a familiares y amigos. Personas que guardan un resentimiento perpetuo hacia quienes, real o ilusoriamente, les jugaron una mala pasada hace veinte, treinta o cuarenta años, y viven “enganchados” a aquellos recuerdos sin elegir soltar ese lastre e intentar vivir de otra manera.
En una ocasión, viendo, con mi madre, un programa televisivo en el que se hablaba de la depresión, ella exclamó: “¡Depresión! ¡Vaya tontería! Por cualquier tontuna, la gente ya dice que tiene depresión. ¡Si hubieran vivido lo que yo, y a mí nunca me ha venido la depre!”. Intenté explicarle a mi madre que hay personas más débiles, que hay factores genéticos, que desconocemos los verdaderos problemas de la gente… Pero, respetando, por supuesto, a quien padece esa angustiosa enfermedad, también entendí a mi madre. Ella quería decir que hay diversos modos de afrontar la vida y que puedes elegir no dejarte aplastar por las heridas, e incluso puedes llegar a perdonar a tus verdugos…

Sin embargo, hay expertos en “el arte de amargarse la vida”. Parece que hubieran leído el famoso libro de Paul Watzlawich y hubieran aprendido todas las artimañas posibles para no salir del laberinto de a autocompasión. También contamos con verdaderos “adictos a la infelicidad” (recomiendo el libro de Martha Heineman Pieper y William J. Pieper, del mismo título), que nunca aceptarán que la vida les ha sonreído en algo.
Afortunadamente, tenemos ejemplos de personas que saben vivir desde lo positivo y reconocer, en todo, un regalo de Dios o de la vida providente. A propósito, conozco la curiosa historia de un rabino, amigo de un sacerdote católico. Ambos solían salir a pasear juntos y el rabino tenía la costumbre de bendecir siempre a Dios por todo. El sacerdote, harto ya de tal alarde de virtud, buscaba la ocasión en la que el rabino, por fin, se quejara de algo. Un día, paseando, un pájaro dejó caer su excremento sobre el ojo del rabino. Éste sacó su pañuelo, se limpió el ojo y suspiró: “¡Bendito seas, Señor, porque las vacas no vuelan!” (1).

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(1) Juan Manuel Martín Moreno, La Biblia, escuela de oración, Mensajero 2006, 155
Pierre Pradervand, El arte de bendecir, Sal Terrae 2000

miércoles 19 de agosto de 2009

Se buscan curas así

¿Conocéis alguno?

martes 7 de julio de 2009

Salmo 121: El auxilio me viene de Ti

Lidia ha preparado este precioso video para ilustrar el salmo 121, interpretado por la hna. Glenda.
Os deseo que lo disfrutéis, en unos minutos de oración silenciosa.


lunes 6 de julio de 2009

Ateísmo

El domingo tenía ganas de no hacer absolutamente nada y de abandonarme perezosamente al sillón del salón. Hacía semanas que no tenía la oportunidad de un corte de despreocupación o de dejarme llevar por un "ataque de pereza", y aproveché el momento.

En TV1 ponían una película norteamericana: "El amor llega suavemente". Se trata de un western, un drama romántico televisivo, dirigido por Michael Landon (el hijo del conocido Michael Landon, protagonista de Bonanza, La casa de la pradera y Autopista hacia el cielo), sin un gran reparto, pero interesante para mí por su mensaje religioso claro y simple: Dios no está en nuestra vida permitiendo el mal, sino ayudándonos y sosteniéndonos cuando el mal llega.
La trama: Estando de ruta hacia su nuevo hogar en las grandes llanuras del oeste, una joven se queda repentinamente viuda en medio del largo viaje en carreta. Con una dura temporada invernal acechando, y sin recursos para regresar, la joven acepta el trato que le ofrece un granjero también viudo: casarse con él para ocuparse de su hija, a cambio de cobijo y de un pasaje de vuelta a casa con la caravana de primavera.
La realidad de este tipo de felicidad truncada nada más nacer me resulta conocida, dolorosamente cercana: la protagonista se vio en la misma situación de mi cuñada Ana cuando mi hermano murió, a los pocos meses de contraer matrimonio y cuando esperaban a su primer hijo.

La película me gustó (a pesar de ser un poco dulzona y totalmente previsible) porque confiesa, sin pudor, la fe sencilla en un Dios trascendente personal, hecho que rarísima vez aparece en el cine español, tan dado a exhibir una crítica mordaz y feroz a la Iglesia y al cristianismo, especialmente si es católico. El granjero viudo resultó ser un hombre creyente, que diariamente cantaba sus salmos a Dios. En una ocasión, la joven le pregunta: "¿Cómo puedes creer en un Dios que permite que sucedan cosas tan horribles e injustas?".

Mucha gente niega la existencia de Dios porque, ante la desdicha, Dios calla y no hace nada. La única explicación de esa inactividad de Dios ante la barbarie y la crueldad de muchas injusticias y desastres naturales es que Dios no existe. Es el sentir de la protagonista de la película de esta tarde, y es la duda permanente que salpica con violencia la trama de la novela "Silencio", del japonés Shusaku Endo. Un claretiano, Ángel Aparicio, hablando de algunos salmos de súplica y confianza, hizo mención de esta novela, atravesada toda ella, del principio al fin, por el silencio de Dios. Al final de la clase, le pedí el libro y él, amablemente, me lo prestó. Trata de la persecución y el martirio al que fueron sometidos los mártires japoneses del siglo XVI-XVII, y la historia de un misionero portugués, Rodrigo, en ese contexto de persecución. Ante las torturas de sus amigos cristianos, la pregunta de Rodrigo es siempre la misma: "Señor, ¿por qué estás en silencio? ¿Por qué estás siempre en silencio?".

Hace poco tiempo, mi madre me dijo: -"No quiero dudar de Dios, pero no entiendo por qué hace las cosas tan mal hechas, por qué hace que vivan los malvados y no hace nada para salvar a los buenos...".- Por supuesto, los "malvados" y los "buenos" tenían rostro y nombre, en la conversación de mi madre, y ella tenía toda la razón en sentir perplejidad e, incluso, escándalo. Su reflexión se parecía a la de Job y a la de muchas personas a lo largo de los siglos: "¿Por qué Dios no hace nada ante el sufrimiento del inocente? ¿Por qué calla ante las injusticias?"

Hace ya muchos años, cuando murió mi hermano, al llegar a mi pueblo ante su cuerpo sin vida, yo no hacía más que repetirme interiormente una oración: "Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano". Era el reproche lleno de dolor de Marta y María a Jesús, cuando murió Lázaro. Pero luego me di cuenta de que era injusto ponerme a reprender a Dios y a Jesús por no haber hecho el milagro de cuidar y salvar a mi hermano. Mi hermano había sido una víctima más de las injusticias estructurales, de la ambición y la codicia que lleva a los hombres a hacer las cosas "mal hechas", provocando que otros paguen sus errores con su propia vida. ¿Qué culpa tenía Dios de todo eso? ¿Debía mandar fuego acabase con los causantes de la muerte de mi hermano?

El 1 de enero de 2005, con ocasión del terrible tsunami que causó cientos de milles de víctimas inocentes en el Sudeste asiático, Leonardo Boff escribió algo que me da luz a las preguntas: "¿Por qué callas? ¿Por qué duermes? ¿Por qué te quedas lejos?" No me da respuestas. Simplemente me da luz. Es un artículo que tituló: "¿Y Dios en todo esto?"
Os dejo con él.

YYYYYYYYYYYYYYYYYY

Ante la convulsión elemental de la naturaleza en el sudeste asiático con millones de víctimas, especialmente de inocentes, no son pocos los que, angustiados, se preguntan: ¿Y Dios en todo esto...? ¿No es Dios bueno y omnipotente como anuncian las religiones? Si es omnipotente, todo lo puede. Si todo lo puede, ¿por qué no evitó el maremoto? Si no lo evitó es señal de que o no es omnipotente o no es bueno. Como dijo un poeta-cantor: si era para deshacerlo, ¿por qué hacerlo?

Desde que el ser humano descubrió la presencia de Dios en el universo y en su vida, esta contradicción representa una llaga abierta. Los teólogos cristianos inventaron la teodicea, es decir, la argumentación que procura eximir a Dios de las desgracias del mundo y explicar el sufrimiento. Y fracasaron rotundamente, porque explicar el sufrimiento no acaba con él, así como leer recetas culinarias no quita el hambre. Por eso entendemos la contundencia de Job, el eterno protestante, contra todos sus «amigos» (y ahí me incluyo a mí mismo como teólogo y a todas las religiones) que querían explicarle el sentido del dolor:«Vosotros no sois más que charlatanes y médicos de mentira. Si al menos callaseis, la gente os tomaría por sabios». Y seguimos sin callarnos...

Ante esta situación desgarradora podemos alimentar, pienso yo, tres actitudes: de rebeldía, de resignación o de esperanza contra todo absurdo.

La revuelta se expresa por la negación. Muchos dicen: Dios no existe y si existiera sería inaceptable, pues tendríamos más preguntas que hacerle nosotros a Él que Él a nosotros. Me negaré eternamente a aceptar una creación de Dios en la cual los niños tengan que sufrir inocentemente. Este cuestionamiento es comprensible y lógico, pero no elimina el mal, pues el mal continúa. Críticos como somos, preguntamos: ¿la razón lo es todo? Dios puede ser aquello que no podemos entender.

Si la rebeldía no da respuesta, ¿tal vez la resignación? Ésta, de manera realista, constata: la realidad está hecha de bien y mal. Es ilusorio buscar la superación del mal, pues bien y mal van siempre juntos como la luz y la sombra. Sabiduría es buscar el equilibrio y aprender a vivir sin una esperanza final. Freud y los sabios del Primer Testamento aconsejan: «acepta el principio de realidad, modera el principio del deseo; acoge lo que te suceda, muestra grandeza en el dolor». Esta actitud es noble, modifica a la persona, pero no cambia la realidad brutal.

La tercera actitud es la de esperar a pesar de todo. Parte claramente del reconocimiento de que el mal es un misterio indescifrable. Está ahí no para ser comprendido sino para ser combatido. Por eso no será una teoría la que le dé sentido, sino una práctica. De ella nace la esperanza de que en todo debe haber un sentido secreto que va más allá del escándalo de la razón. Se manifiesta, por ejemplo, en el milagro de una criatura de tres meses que se salva sobre un colchón que flota sobre las aguas agitadas o en la solidaridad del mundo entero para con las víctimas. La solidaridad no elimina el dolor, pero crea la hermandad de los sufrientes, que impide la soledad y la desesperanza. Los cristianos y los budistas dicen: Dios no es indiferente al sufrimiento; Él sufre con el que sufre. En el exilio de la encarnación, gritó: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» La pasión de Dios en la pasión del mundo nos lleva a creer que la esperanza tiene más futuro que la brutalidad de los hechos. Él prometió que «no habrá más llanto, ni luto, ni muerte porque todo eso habrá pasado». Mientras tanto, el misterio continúa siendo misterio, ¡y cómo duele!

viernes 3 de julio de 2009

El verano, en Buenafuente del Sistal

Os informo de las tandas de Ejercicios y otras actividades veraniegas y post-veraniegas en Buenafuente del Sistal, por si alguien sigue buscando algo diferente y alternativo.
¡Buen verano!

a Julio
Día 3-11, 2ª Ejercicios Espirituales
Día 13 -18, Curso de Lectio Divina
Día 22-30, 3ª Ejercicios Espirituales

a Agosto
Día 1-9, 4ª Ejercicios Espirituales
Día 9 -14, Fátima y Camino de Santiago
Día 16 -21, Ejercicios Espirituales para sacerdotes (Dirige Mons. D. Victorio Oliver).
Día 22-30 5ª Ejercicios Espirituales

a Septiembre
Día 4 –12, 6ª Ejercicios Espirituales
Día 14, Exaltación de la Cruz
Día 18-20 Amigos de Buenafuente
Día 22 – 30, 7ª Ejercicios Espirituales

a Octubre
Día 6, Encuentro de oración en Madrid
a Noviembre
Día 3, Encuentro de oración en Madrid
Día 10-20 Peregrinación a Tierra Santa, Sinaí y Petra
Día 27-29, Encuentro de ADVIENTO

a Diciembre
Día 4–8, Retiro y VIGILIA DE LA INMACULADA
Día 22, Encuentro de oración en Madrid
Encuentros en Madrid:
En C/ Príncipe de Vergara 88; 7, tarde oración, 7,30, puntos de reflexión, 8, Vísperas y Eucaristía

Teléfonos de Buenafuente:
Monasterio – Casa de oración.- 949 83 50 32
Misión Rural, Hogar Asistido.- 949 83 50 78
Casa de Acogida.- 949 83 50 44

Correo electrónico

Transporte público desde Madrid:
Empresa SAMAR, estación de salida Méndez Álvaro, diario hasta Alcolea del Pinar. Consultar siempre los posibles cambios de horario. Tfno. Estación Sur de Madrid, 91 468 42 36/91 468 48 39. Hay que ponerse en comunicación con la Casa de Acogida para llegar a Buenafuente.

Peregrinaciones:
Quienes estén interesados en alguna peregrinación recibirán información del programa y demás detalles del viaje pidiéndolo al 949 835058. informacion@buenafuente.org

miércoles 1 de julio de 2009

La colmena y la rueda

-“Observa la colmena –dijo, un día, una madre abadesa.-Para mí es el modelo perfecto de comunidad. Hay muchas abejas obreras, que hacen diligente y ordenadamente su labor, y hay una abeja reina…”

Si yo hubiera participado en esa interesante lección práctica de vida comunitaria, le hubiera preguntado: -“Madre, ¿y quiénes son los zánganos?”, lo que, en el contexto de ese monasterio y del movimiento en torno a él, hubiera tenido una fácil respuesta…
El caso es que a mí, a pesar de la rica miel que elaboran las abejas, de su inteligente y perfecta organización, y de su intachable laboriosidad, lo de la colmena me resulta, cuanto menos, sospechoso…, por no decir que me da muy mala espina.

Más bien, la imagen que me viene a la imaginación, cuando pienso en la comunidad de Jesús, es una imagen circular: todos en círculo, unidos por lazos muy profundos de comunión entre ellos, y referidos todos al Único que está en el Centro, al Único Maestro y Señor. Se trata de una rueda, no de una colmena a modo de casillero-servilletero de convento, y mucho menos se trata de una pirámide…
Las palabras comunión, corresponsabilidad, sinergia, sinodalidad… tienen que ver con esa circularidad de quienes seguían a Jesús.

-Otra “monja progre” hablando de tonterías…

¡Se equivoca, estimado hermano en Cristo! Lea, si no, Mc 3,34. Marcos es muy plástico al respecto: “¿Quién es mi madre y mis hermanos? –dijo Jesús.- Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo a su alrededor, dice: Éstos son mi madre y mis hermanos…”. ¡No será que Marcos no es machacón en cuanto a la circularidad! Un círculo en el que a nadie hay que llamar “padre”, “maestro”, o “instructor”, porque uno solo es nuestro Padre, uno solo, nuestro Maestro, y uno solo, nuestro Guía (cf. Mt 23,8-10).
Viniendo al presente, quizá Jesús hubiera dicho: “No os dejéis llamar Excelentísimo y Reverendísimo, porque todos vosotros sois hermanos”.
A veces me pregunto si leemos todos el mismo Evangelio… ¿De veras no nos resultan chocantes, e incluso escandalosos, esos títulos de honor para nuestros hermanos del episcopado?

En los últimos años, he tenido la oportunidad de conocer a algún que otro superior, superiora o presbítero que, en virtud de su ministerio, actuaban como si hubiesen sido investidos, en exclusiva, con la plenitud de los dones del Espíritu: la plenitud de la ciencia, la inteligencia, el discernimiento, la palabra, el consejo… etc, etc, de tal manera, que a los “súbditos” sólo les tocaba ejecutar sus sabias decisiones y programaciones, sin más.

Esto, que parece una caricatura irreverente, desgraciadamente, no lo es. Son cosas que pasan cuando uno no tiene claro que una comunidad cristiana no es un cuartel militar, ni una sociedad monárquica, ni tampoco una colmena, por poética que pueda resultarnos la imagen. El Evangelio habla de comunidad de hermanos y hermanas, de Cuerpo de Cristo, de Comunión, de Pueblo de Dios, de discípulos y discípulas que van detrás de un único Maestro, y de un Espíritu Santo que se derrama sobre todos: judíos y gentiles, hombres y mujeres, pequeños y grandes… (cf. Hch 2,17-18). ¡Qué claro lo tenemos en la cabeza (o quizá no tanto...), y qué lejos estamos de vivirlo en nuestra Iglesia!

En mi Delegación de Pías Discípulas, hemos comenzado ahora una nueva etapa, con un nuevo equipo de “gobierno”. Y nuestro sueño y nuestro deseo es suscitar lazos entre todas por los que circule la savia del Evangelio, de Jesús, del Espíritu…, y que entre todas podamos crecer en creatividad y energía y amor para servir mejor desde nuestro carisma, y que todas estemos referidas al Único Guía y Maestro, y que todas aportemos y construyamos algo nuevo y mejor juntas, en torno al Único Señor de nuestras vidas…
Éste es mi sueño y mi deseo para mi Delegación, mi Congregación, mi parroquia, mi Iglesia… Pero, ¿cuándo llegará un día en que no tengamos miedo de bajarnos de nuestro pedestal de autoridad y de sentarnos en una mesa de hermanos, como uno más? (cf. Filp 2,1-10).

lunes 22 de junio de 2009

Días de silencio, oración y contemplación con Emma Martínez

Emma Martínez, teóloga, psicoterapeuta y acompañante espiritual, me ha hecho llegar sus propuestas de Ejercicios Espirituales para este verano, y yo os las hago llegar a vosotros porque son altamente recomendables. El tema de la contemplación de estos días de verano será: María de Nazaret, mujer de esperanza, compañera de camino.

Tres son las tandas que ofrece Emma: una en Galapagar (Madrid), otra en Málaga, y otra en los Negrales. A continuación os indico fechas, direcciones y teléfonos de contacto por si estáis buscando lugares y oportunidades para regalaros una experiencia de Dios. ¡Os animo a probar, bajo la sabia, experta y profunda guía de Emma!

a Los días 11-20 de Julio, en la casa de Espiritualidad Santa María de Galapagar (Javerianas); las plazas se piden directamente ahí Tl. 918584414 .


a En agosto, los días 13-21, en Casa Diocesana de Espiritualidad. Camino de los Almendrales, 6, Málaga. Inscripción itsector2a@imara.e.telefonica.net. O llamando a Mª Luisa Montesinos, Tel. 952220329.

a En agosto, los días 22-30, en la Casa de Espiritualidad Santa María de los Negrales (Institución Teresiana). La persona que coordina las plazas es María Elena Pita; su teléfono es 630475058 y su correo electrónico es elenapita1@yahoo.es.

sábado 13 de junio de 2009

Segundas oportunidades

El miércoles recibí la noticia de la muerte de mi abuelo materno. Mi siamesa les ha dedicado un post en su blog a él y al milagro que le devolvió la vida hace 31 años. Es difícil hablar de las emociones encontradas que se me despiertan por esta pérdida. Él tenía 93 años. Una vida larga.

En la Eucaristía, proclamé una lectura que yo misma elegí: Rom 8, 31-39, "¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?". El sacerdote me preguntó si quería hablar yo en la homilía, y decliné la invitación. No me había preparado y, por otra parte, tampoco quería hablar de mi abuelo ante sus hijos. Conozco muy bien su historia íntima y los sentires de todos sus cercanos, especialmente de mi madre (la mujer más grande que conozco). De haber hablado, sólo habría dicho que la misericordia de Dios es infinita, que nada, ni nuestros errores ni pecados, pueden separarnos de su amor, que confiamos en su juicio... y que la muerte de quien ha vivido tanto tiempo nos invita a pensar en nuestro propio modo de vivir, en la huella que dejamos en aquellos que viven con nosotros, cercanos y lejanos, y en vivir reconciliados, mientras estamos a tiempo.

Mi abuelo tuvo una segunda oportunidad en su vida, como narra mi hermana. No voy a valorar si la aprovechó bien o mal. Pero el episodio de su curación milagrosa me hace pensar en que, cada día, a nosotros se nos ofrece una segunda, tercera, cuarta... oportunidad para curar heridas, pedir perdón, retomar el camino desde la bondad y la entrega, ser fecundos... La muerte es algo que siempre les pasa a los otros... Pero yo la tengo siempre ante mí, y es un continuo reclamo a vivir lo más plenamente posible.

viernes 12 de junio de 2009

Para leer juntos la Biblia

Índice de nuestra "Biblioteca"


Se me ocurre que, para quienes deseamos leer toda la Biblia este curso, comenzando ya, puede resultar útil tener siempre delante el índice de nuestra “biblioteca” e ir señalando los libros que vamos leyendo y comentando. Un personajillo nos acompañará en el recorrido. ¡Buen viaje a través de la historia que Dios hizo con su pueblo y sigue haciendo con nosotros hoy!

Antiguo Testamento

Pentateuco
a Génesis (50)

Éxodo (40) – Levítico (27) – Números (36) – Deuteronomio (34)

Libros históricos (Profetas anteriores y otros escritos)
Josué (24) - Jueces (21) - (Rut, 4) - I Samuel (31) - II Samuel (24) - I Reyes (22) - II Reyes (25)
I Crónicas (29) - II Crónicas (36) - Esdras (10) - Nehemías (13) - Tobías (14) - Judit -(16) - Esther (10) - I Macabeos (16) - II Macabeos (15)

Sapienciales y poéticos

Job (42) - Salmos (150) - Proverbios (31) - Eclesiastés (15) - Cantar de los Cantares (8) - Sabiduría (19) - Eclesiástico (51)

Proféticos

Isaías (66) - Jeremías (52) - [Lamentaciones (5)] - Baruk (6) - Ezequiel (48) - Daniel (14) - Oseas (14) - Joel (4) – Amós (9) - Abdías (1) - Jonás (4) - Miqueas (7) - Nahum (4) - Habacuc (3) - Sofonías (3) - Ageo (2) - Zacarías (14) - Malaquías (3)


Nuevo Testamento

Evangelios

Mateo (28) - Marcos (16) - Lucas (24) - Juan (22)

Hechos (28)

Cuerpo Paulino:

- Cartas auténticas de Pablo: Romanos (16) - I Corintios (16) - II Corintios (13) - Gálatas (6) - Filipenses (4) - I Tesalonicenses (5) - [II Tesaloniceses (3)] - Filemón (1)
- Cartas Deuteropaulinas: Efesios (6) - Colosenses (4)
- Cartas pastorales: I Timoteo (3) - II Timoteo (4) - Tito (3)

Hebreos (13)

Cartas católicas

Santiago (5) - I Pedro (4) - II Pedro (3) - I Juan (5) - II Juan (1) - III Juan (1) - Judas (1)

Apocalipsis (22)