lunes, 16 de enero de 2012

Llamó a los que él quiso

Lectio divina de Marcos 3,13-21


Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó. Volvió a casa. Se aglomeró otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de él, pues decían: «Está fuera de sí.»


CUANDO LEAS

El Evangelio de Marcos contiene pocos discursos, y se interesa más por las acciones que por las palabras de Jesús. Sus relatos se desarrollan con abundancia de detalles, y en ellos Jesús aparece con las reacciones propias de un ser humano. Marcos destaca especialmente la humanidad de Jesús y, a partir de ella, nos lleva progresivamente a descubrir en él al Hijo de Dios. Porque detrás de su Persona se esconde un gran "secreto", el secreto "mesiánico", que sólo se revela en su Muerte y su Resurrección. Únicamente en la cruz está la respuesta a la gran pregunta latente a lo largo de todo este Evangelio: "¿Quién es Jesús de Nazaret?". Ciertamente, no es el Mesías glorioso que esperaban sus contemporáneos, sino el Mesías crucificado. La cruz era el camino obligado para llegar a la Resurrección. Todos estamos llamados a seguirlo por este camino, para poder comprender cada vez más profundamente "la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios" (1,1), que Marcos nos transmite con tanta frescura y sencillez, como un eco fiel del primer anuncio del Evangelio.
Marcos, lo mismo que Juan, no hace ninguna referencia a la infancia de Jesús, como lo hacen Mateo y Lucas. Su Evangelio comienza abruptamente con la predicación de Juan el Bautista. Este bautiza con agua y atrae a la multitud, pero anuncia la llegada del que es "más poderoso" (1,7): sólo él bautizará "con el Espíritu Santo" (1,8). Desde el primer momento, Marcos nos dice claramente quién es Jesús. Ya en la escena de su bautismo pone bien de relieve la manifestación del Padre que lo declara su "Hijo muy querido" (1,11). La brevedad con que Marcos narra la tentación del Señor en el desierto, nos ayuda a penetrar en el aspecto esencial del hecho: la lucha y la victoria de Cristo contra el espíritu del mal, que es uno de los temas centrales de este Evangelio.
Marcos insiste en subrayar la humanidad de Jesús. Bien entendido que no se trata de narrar la vida de Jesús, sino de presentar a Jesús como Vida, como Evangelio del que forma parte todo su ser y hacer histórico. El rasgo más característico de Marcos es el realismo con que describe la humanidad de Jesús: hombre sujeto a limitaciones como los demás. Marcos es el único evangelista que refiere sentimientos o hechos de la vida de Jesús que, poco a poco, fueron matizados por la tradición posterior al considerarlos excesivamente «humanos» para ser atribuidos al Hijo de Dios: cólera (3, 5), indignación (10,14), sorpresa (6, 6), compasión (6, 34; 8, 2ss), ternura (9, 36), decepción y contratiempo (8, 17; 9,19), ignorancia (= pide información 6, 38; 8, 27; 9, 21; 10, 18).

CUANDO MEDITES

- Jesús llamó a algunos a seguirle: ¿entiendo mi vida como seguimiento? ¿Vivo la vida como una vocación, como una llamada?
- "Los eligió para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar…”; ¿estoy yo con el Señor en algún momento del día? ¿Dedico al Señor “tiempos de calidad”, para disfrutar de su presencia y compañía?
- Jesús llama por su nombre a sus discípulos: ¿me siento yo llamado por mi nombre? ¿Qué nombre tengo para Dios? ¿Me siento con una identidad clara delante de Dios, sabiendo que Él me llama con mi nombre, que no soy uno más en una lista?
- ¿Alguna vez me he sentido tan apasionado y “cogido” por las cosas de Dios, que pudieran decir de mí que parece que “estoy fuera de mí”, como lo dijeron de Jesús?
- ¿Caigo en la cuenta de que Dios funda su Iglesia sobre unas columnas al mismo tiempo sólidas – los Doce – y al mismo tiempo frágiles – son hombres de “carne y hueso” como cualquiera de nosotros?

CUANDO ORES

Enséñame tu camino, Señor,
y andaré en tu luz,
dame un corazón entregado a ti para honrarte.

Purifícame, límpiame, Señor,
y líbrame de lo que impida el fluir,
Purifícame, límpiame, Señor,
y líbrame de lo que impida que yo sea sordo a tu llamada.

Enséñame tu camino, Señor,
y andaré en tu luz,
dame un corazón entregado a ti para quererte.

Purifícame, límpiame, Señor,
y abre mis oídos para que oiga tu llamada.
Purifícame, límpiame, Señor,
y abre mi corazón para que se esponje mi corazón.

Es tu amor el que yo deseo en mi vida Señor Jesús.
Purifícame, límpiame, Señor,
y líbrame de lo que impide que tu fluyas en mí…


(Autor: Fernado Gálligo, sj. Equipo de animación de lectio divina de la U.P. Comillas)