sábado, 28 de septiembre de 2013

"Ganaos amigos con el dinero injusto" (Lc 16,9)

Hace unos días, mi amiga Mónica me planteaba una pregunta a partir de la proclamación del evangelio de Lucas 16,1-13 en la eucaristía del domingo XXV del tiempo ordinario.
Lo sacerdote, en las homilía de ese día, pasó por encima de un versículo difícil de entender, sin dar explicación. Realmente es difícil de comprender lo que dice Jesús a partir de la parábola llamada del administrador infiel: "Ganaos amigos con el dinero injusto para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas" (Lc 16,9). A propósito de esto, Mónica preguntaba lo siguiente: 

"Me alegro que hayas comentado el evangelio del pasado domingo ya que yo no llego a entenderlo del todo. Vamos a ver, Jesús alaba la astucia del administrador que no su proceder poco ético. El administrador, al ver que su amo lo va a despedir, decide granjearse la amistad de los deudores de su amo para que así, cuando sea despedido, tener alguna posibilidad de ser contratado por estos (aunque yo no se lo recomendaría ya que este administrador en dos días te arruina la empresa disminuyendo como disminuye las deudas debidas a su amo). Bueno hasta aquí está claro. A continuación, Jesús dice: "Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas." No termino de comprender lo que quiere decir Jesús. Él quiere que seamos astutos como el administrador pero... ¿una astucia sin ética? No creo que él se refiera a esto. ¿Por qué nos anima Jesús a hacer amigos con dinero "injusto" para así entrar en las moradas eternas? ¿No es necesaria la ética o la moral para entrar en esas moradas? ¿Qué está queriendo decir? No consigo captarlo. Dudo que Jesús nos recomiende un proceder falto de moral."

Ofrezco, a continuación, la explicación de François Bovon en El evangelio según San Lucas, Vol. III, 2001, 105-106. Es la que me ha parecido más clara de cuantos comentarios he consultado.

"El v.9 plantea cuatro cuestiones difíciles, aunque el sentido general que de él se deduce es simple. Con toda su autoridad ("y yo os digo") el Cristo lucano invita a sus oyentes a hacerse amigos con la ayuda de los bienes materiales y les promete como recompensa beneficios espirituales en el más allá (Según M. Krämer, la parábola en su sentido primitivo invitaba a los discípulos a repartir sus bienes antes de seguir a Jesús; en un sentido posterior, impulsa a desconfiar del peligroso Mammón).

Abordemos las diversas cuestiones:

a) "Los amigos" han sido interpretados como los pobres a quienes se hacen favores. Dificultad: ¿se trata de esos pobres que han de acoger a los salvados en el reino de Dios (las moradas o "tiendas" eternas)? Se ha propuesto entonces: ¿se trata de los ángeles que se ocultan detrás de los beneficiarios de nuestra generosidad? O ¿incluso de una personificación de nuestras limosnas, que nos servirán de intercesoras en el otro mundo (concepción judía y paleocristiana)? En mi opinión, se trata de los beneficiarios del reparto de bienes que según la simbólica del banquete escatológico nos acogerán en esa mesa y no nos darán con la puerta en las narices (cf. Lc 13,23-30).

b) El "Mammón de la injusticia". Mammón es un vocablo de origen semítico ausente en la Biblia hebrea, pero cuyo uso se extiende en la época del Nuevo Testamento. Su etimología es incierta, pero bien pudiera ser la misma que la de nuestra palabra amén. Algo en lo que uno tiene confianza, con lo que uno puede contar. Y como los humanos cuentan con el dinero, la palabra ha pasado a designar los bienes materiales. Siguiendo la actitud crítica de diversas corrientes cristianas primitivas frente al dinero, este término siempre se emplea de manera negativa en el N.T. La expresión "Mammón de la injusticia" es poco precisa y debe explicarse por el origen de la frase en la que aparece (comentario profético de la parábola. Se trata con toda seguridad de un dinero mal adquirido. Pero de ello es preciso no deducir que el dinero es ontológicamente perverso, incluso aunque no haya -desde el punto de vista del Reino, de la justicia terrestre- dinero limpio. Hacer dones con él es el único sistema de blanqueo del dinero sucio: tal es la moraleja del texto (O, como dice Bengel, la verdadera capitalización (para alcanzar el cielo) es la dilapidación (en beneficio de los demás)".
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Bovon dice que el versículo plantea cuatro cuestiones difíciles. Las otras dos, sobre la expresión "cuando cese" y "en las tiendas eternas" no resultan relevantes para lo que nos interesaba aquí.

Me parece iluminadora esta interpretación de Bovon.

3 comentarios:

Yentl dijo...

Gracias, ya me ha quedado más claro.

Anónimo dijo...

Cuando sea juzgado indigno de entrar en la gloria del cielo, habrá amigos que habré hecho con el dinero que tengo y que ellos no tienen. Son los pobres. Ellos intercederán por mí ante el juez eterno, y me abrirán las puertas del cielo gracias a ellos.

esteban adrhianoff dijo...

A mi me gusta más el encuentro con Zaqueo para explicar esa frase. Ya q antes de conocer a Jesús muchos conseguimos cosas de manera injusta.. La manera de q esas cosas nos Ferb frutos es usándolas para el bien.. entonces cabrian dos afirmaciones: no hay mal q por bien no venga y Dios saca cosas buenas hasta de las más malas.