miércoles, 5 de febrero de 2014

Sal, luz, huerto, manantial... Imágenes que dan alas

Canto:
Dios es amor. Atrévete a vivir por amor.
Dios es amor. Nada hay que temer.

Isaías 58,7-10
Así dice el Señor: «7 Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al que ves desnudo, y no te cierres a tu propia carne. 8 Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. 9 Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: "Aquí estoy." Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, 10 cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.»
11 Te guiará el Señor continuamente, hartará en los sequedales tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan…


Mateo 5,13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «13 Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. 14 Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. 15 Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. 16 Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

CUANDO LEAS
1. Busca el contexto de la primera lectura de Isaías. ¿Qué le pide Dios a Isaías que denuncie a gritos? ¿De qué está hablando todo el pasaje? Ver Is 58,1-12.
¿Cuál es el verdadero modo de buscar a Dios? ¿Cuál es el verdadero ayuno que Dios pide?
¿Qué le sucederá a la persona que obra lo que Dios pide?
¿Qué hará Dios con las personas que muestran compasión con otras?
2. Sitúa el evangelio de este domingo dentro del Evangelio de Mateo. ¿Entre qué pasajes está situado y en qué sección del evangelio?
¿Qué dice Jesús que somos los cristianos? ¿Qué imágenes utiliza?
¿Qué sentido tiene la imagen de la sal?
¿En qué consiste ser luz, por lo que puedes deducir de estos versículos? ¿Cómo se es luz?
3. La imagen de la luz habla del modo de ser de Dios. Para enriquecer estas lecturas y su sentido, haz memoria de textos bíblicos en los que se hable de que Dios (o Jesús) es luz y de que nosotros somos luz… A mí se me ocurren las siguientes:
"Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna..." (1 Jn 1,5)
"Yo soy la luz del mundo" (Jn 8,12)
"El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz" (Is 9,1)
"El Señor es mi luz y mi salvación..." (Sal 27/26)
"Ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz..." (Ef 5, 8)

CUANDO MEDITES
  • En tu vida cotidiana, habitualmente, ¿te sientes una luz o te sientes oscuridad?...
  • Piensa en una persona o en un grupo de personas que sepas que te conocen y te quieren… ¿Crees que ellas piensan que eres luz o eres oscuridad?...
  • ¿Cuáles son las oscuridades que descubres en tu vida que necesitan ser iluminadas por la presencia amorosa y salvadora de Dios?...
  • Date cuenta de todos los dones de bondad, todas las cualidades, todas las posibilidades que Dios te ha dado para ser sal y luz en tu familia, en tu ambiente, en tu trabajo… y da gracias por todo ello…
  • Contempla a Jesús como luz del mundo: luz en su casa de Nazaret, luz en la vida de sus discípulos, luz para los enfermos y los marginados, luz para los últimos y los pequeños; luz para ti en tu vida…
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Lo que quiero contemplar del evangelio de este domingo son sus imágenes tan impactantes, tan positivas, que dan fuerza y dan respiro.
Anselm Grün, en su libro Fluir. Cómo superar el burnout y los bloqueos, recuerda que “son importantes las imágenes que irradian algo, que pueden contagiarnos y con cuya ayuda comprendemos y nos comunicamos… Las imágenes con que topamos pueden liberar en nosotros una dinámica positiva o negativa, según los casos. Pueden oprimirnos y bloquearnos. Pero también pueden darnos alas… Las imágenes son como ventanas que abren el espacio de mi alma a una realidad mayor. Poseen una fuerza emocional… Un antiguo padre de la iglesia se expresaba así: “Sin imágenes no hay futuro”. Las imágenes nos llevan hacia adelante, nos regalan un amplio horizonte… La imagen ve juntas realidad y posibilidad, presencia y posteridad, actualidad y visión…”
Las imágenes que tenemos en nuestra mente y en nuestro espíritu van dándole forma a nuestra vida para bien y para mal. Si yo pienso que un problema es como un pozo del que no puedo salir, no saldré. Si pienso que es una habitación con una ventana abierta a la luz y que algo nuevo es posible, mi emoción cambia y me hago más fuerte y más capaz de superar ese problema.
Lo mismo sucede con la imagen de una tiniebla y una oscuridad inundada por una luz que brota de mí, de mi interior. Es una imagen potentísima que me ayuda a vivir y que contiene salvación.
La imagen del huerto regado y del manantial de aguas que nunca faltan me dice que hay una vida continua en mí, hay fecundidad, hay don y capacidad para sostenerme y alimentarme a mí misma y a otros.
La imagen de la sal me dice que yo tengo algo que aportar al bien y a la alegría de otros…
Dios quiere que yo sea así porque Él es así…
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Meditamos con José Antonio Pagola

Jesús da a conocer con dos imágenes audaces y sorprendentes lo que piensa y espera de sus seguidores. No han de vivir pensando siempre en sus propios intereses, su prestigio o su poder. Aunque son un grupo pequeño en medio del vasto Imperio de Roma, han de ser la “sal” que necesita la tierra y la “luz” que le hace falta al mundo. (…)
Las dos metáforas coinciden en algo muy importante. Si permanece aislada en un recipiente, la sal no sirve para nada. Solo cuando entra en contacto con los alimentos y se disuelve con la comida, puede dar sabor a lo que comemos. Lo mismo sucede con la luz. Si permanece encerrada y oculta, no puede alumbrar a nadie. Solo cuando está en medio de las tinieblas puede iluminar y orientar. Una Iglesia aislada del mundo no puede ser ni sal ni luz.
El Papa Francisco ha visto que la Iglesia vive hoy encerrada en sí misma, paralizada por los miedos, y demasiado alejada de los problemas y sufrimientos como para dar sabor a la vida moderna y para ofrecerle la luz genuina del Evangelio. Su reacción ha sido inmediata: “Hemos de salir hacia las periferias”.
El Papa insiste una y otra vez: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrase a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termina clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos”.
La llamada de Francisco está dirigida a todos los cristianos: “No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos”. “El Evangelios nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro”. El Papa quiere introducir en la Iglesia lo que él llama “la cultura del encuentro”. Está convencido de que “lo que necesita hoy la iglesia es capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones”.
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Canto:
Que sea mi vida la sal; que sea mi vida la luz.
Sal que sala, luz que brilla. Sal y fuego que es Jesús.

CUANDO ORES
  1. Dale gracias a Dios por ser tu luz, por estar contigo, por guiarte y conducirte hacia la vida…
  2. Pídele a Dios que convierta tu tiniebla en luz, porque ni la noche es oscura para él; la noche es clara como el día” (cf. Salmo 139)…
  3. Puedes terminar orando el salmo 111, 4-5.6-7.8a.9: El justo brilla en las tinieblas como una luz.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo. 
Dichoso el que se apiada y presta, 
y administra rectamente sus asuntos. 
El justo jamás vacilará, 
su recuerdo será perpetuo. 
No temerá las malas noticias, 
su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor. 
Reparte limosna a los pobres; 
su caridad es constante, sin falta, 
y alzará la frente con dignidad. 
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2 comentarios:

María José dijo...

Yo quiero ser luz en las sombras

Conchi pddm dijo...

Muy seguramente ya lo eres, María José.
Yo, manantial en el que nunca faltan las aguas.