Y no existe judío ni griego, no existe esclavo ni libre,
no existe varón ni mujer,
pues todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gál 3,27-28)
"No camines delante de mí, puede que no te siga.
No camines detrás de mí, puede que no te guíe.
Camina junto a mí y sé mi amigo"
(Albert Camus)
Una hermana de Congregación entró el otro día en el blog y exclamó, sin poder evitarlo:
- ¡Cuántas mujeres, ¿no?!
- Sí. ¿Y qué?
- Pues que... se echa de menos algún hombre. Parece una web extraña...
- ¿Extraña, por qué?
- No sé. Puede dar una sensación rara...
No explicito el contenido de "extraña" y "rara" para no mancillar la inocencia de espíritus sencillos pero he de reconocer que el comentario, además de perpleja, me dejó pensativa.
¿Por qué cuando participamos en una misa de catedral y vemos el presbiterio atestado de varones no exclamamos: "Cuánto hombre, ¿no?"
¿Por qué cuando recorremos la producción teológica clásica en la biblioteca de un Seminario o de una facultad teológica, no lamentamos: "Todos hombres, ¿no?"
¿Por qué cuando consultamos las estadísticas de estudiantes de teología no decimos, con decepción: "Mayoría absoluta varones, ¿no?"
Afortunadamente las cosas están cambiando, no gracias a una ley de paridad que imponga una cuota establecida, sino merced a que las mujeres estamos saliendo del "armario" diminuto y sofocante de lo doméstico, lo privado, lo escondido, lo "humilde", lo secundario, lo callado, lo "discreto"..., dispuestas a desplegar nuestras alas y echar a volar, surcando cielos hasta ahora reservados en exclusiva, cual coto privado, a los varones.Se suele decir (no sé si con sinceridad, con paternalismo o con cinismo) que "detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer". Esta célebre y "masculina" frase serviría de consuelo y compensación si no fuera porque las mujeres no queremos estar "detrás", sino al lado, caminando a la par en armoniosa corresponsabilidad y "sinergia".
He de aclarar que no soy "andrógina". ¿Feminista, entonces? Que cada cual piense lo que quiera. Pero soy una mujer y en este blog las protagonistas, inevitablemente, serán las mujeres: mujeres de la Biblia y de la historia, de mi entorno, de mi congregación, de mi Iglesia... Ya es hora de abrir espacios a una voz necesaria, silenciada durante milenios en una sociedad y una Iglesia patriarcales. En este blog está vetada la ley de paridad.
Los hombres sois bienvenidos. ¡Claro que sí! La multiplicidad de la creación es hermosa y "no es bueno que la mujer esté sola". Pero, ni "delante" ni "detrás", sino al lado para construir juntos el Reino.





