lunes, 17 de enero de 2011

Agradecer lo ordinario

Después de un largo paréntesis, reemprendo este diario de viaje. Ante mí, un nuevo año: el 2011 (¡ya!). Trescientos sesenta y cinco días para estrenar vida nueva en cada uno de ellos.
Y es que me pasa que necesito estrenar vida nueva. No sé vosotros. Necesito y quiero cambiar y mejorar muchas cosas.

Nuestro fundador, Santiago Alberione, hombre hiperactivo donde los haya, y también hombre orante como pocos, consideraba, siguiendo a San Pablo, que la meta de la vida es que Cristo se forme en nosotros. Pablo se lo decía a los cristianos de Galacia con gran vehemencia: "¡Hijitos míos, por quienes sufro de nuevo dolores de parto hasta ver a Cristo formado en vosotros!" (Gál 4,19). Y Alberione trazó un itinerario en tres etapas para alcanzar esta meta, a modo de ejercicios espirituales para la Familia Paulina que estaba fundando. El libro se llamó así: "Donec formetur Christus in vobis" ("Hasta que Cristo se forme en vosotros"), y pretendía ser una "guía de cristificación" tanto para un curso de ejercicios como para un año de noviciado o, incluso, para toda una vida.

Pintura: Isabel Guerra
Para mí, el "Donec formetur" a seguir es el Evangelio, preferentemente leído y vivido según el camino que nos traza el año litúrgico que va de Adviento a Adviento, pasando por Navidad, el tiempo ordinario, la cuaresma, la Pascua, y, de nuevo, el tiempo ordinario.

Desde el domingo del Bautismo del Señor hemos entrado en este tiempo, el ordinario. Tendremos ahora ocho semanas por delante sin nada "extraordinario" que celebrar salvo... el mero hecho de estar vivos y de poder hacer cosas tan ordinarias como levantarnos, vestirnos, asearnos, comer, trabajar, amar, cuidar a otros, leer, pasear y cosas por el estilo.
Cuando el poder hacer lo habitual y trivial no se da por descontado, el más pequeño acto de la existencia siempre resulta admirable y extraordinario.

En mi agenda, para el mes de enero, he escrito en rojo y en mayúscula, una recomendación que no quiero olvidar:
"AGRADECE TODOS LOS DÍAS EL HECHO DE ESTAR VIVA".

4 comentarios:

M Luisa dijo...

Buen propósito, sí señor. Agradecer, vivir, sentir, ser... en Dios, con la gente, con el sol y el quehacer diario. Gracias por compartir esta reflexión. Suerte en este día a día... de toda tu vida.
Un abrazo, M Luisa

Conchi dijo...

Gracias a ti, amiga mía.
Un beso

Víctor F. dijo...

Me gusta el Tiempo Ordinario, así sencillo, sin estridencias aunque, con frecuencia, hay que "hacer magia" para que lo cotidiano no se convierta en rutinario y entonces se enfríe el amor.
Tomo nota del libro que citas; procuraré conseguirlo en Librerías Paulinas la próxima vez que pase por allí. Un fuerte abrazo!

Conchi dijo...

Querido Víctor, ese libro no se vende en las librerías. Es un libro de 1932 y aunque se ha reeditado recientemente en una colección de escritos del fundador llamado "Opera omnia", es más bien de uso interno. Y no sé si está en español. Creo que sólo en italiano.

Bueno, sí que quien quiera puede hacerse con esas obras pero necesitan "reescribirse" con un lenguaje más inteligible y una teología y espiritualidad más actuales.
Su lenguaje es duro, seco, filosófico, con categorías teológicas que ya no se usan de ese modo... Es un libro que necesita una "hermenéutica" para que sea "digerible" hoy.

Por eso digo que mi "donec formetur" es el Evangelio, a pesar de ese legado espiritual de Alberione que tiene su valor.

¡Qué razón tienes, Víctor, en lo de la "magia"...!
Feliz día.